28 jun. 2015

El lugar común en la poesía

O sobre el desconcierto que nos provocan ciertas palabras



Una de las expresiones que me ha costado comprender y más, quizás, aceptar, en el afanado buscar por la poesía, es precisamente esta: lugar común.

Creo recordar que la primera vez que la escuché fue en la voz del poeta Arturo Gutiérrez Plaza, cuando asistí por poco tiempo al taller de poesía Anagrama, que coordinaban las profesoras Luisana Itriago y Ana María del Re. Son borrosos mis recuerdos, pero muy sentidos. El taller se reunía en Parque Central. Ahí escuché por vez primera el nombre de Eugenio Montejo y comencé a conocer sobre los talleres de poesía y supe de otros compañeros que también labraban palabras. Además de Arturo, recuerdo a Eduardo Castellanos. Como tantos momentos importantes en mi camino por la poesía, debo a mi amigo Henry Vicente la invitación a aquel querido lugar y probablemente varios de los pastelitos de los que dimos cuenta a la salida del taller en una de las panaderías ubicadas en el nivel Lecuna, si mal no recuerdo –aunque siempre recuerdo mal.

Asocio la expresión lugar común a Arturo porque he tenido la suerte de poder conversar en varias ocasiones con él sobre algunos de mis poemas e incluso, él ha tenido la gran amabilidad de leer algunos de mis manuscritos. Siempre me ha señalado cuánto incurro en esa situación, considerada un error o una debilidad en el oficio del poeta.

Siendo aquel estudiante de arquitectura despistado e idealista, la expresión me parecía muy bella, algo deseado. En un principio, me halagaba. Comencé a preocuparme después, cuando creí que iba entendiendo.

Lo cierto es que no podía asociar la palabra lugar con la textura del poema (lo cual va dando señas de mis obstáculos mentales para la poesía) y tampoco entendía qué problema podía haber con que fuera común, si lo deseable es que pudiese referirse a algo conocido por todos. Nada sabía entonces acerca de cómo tratamos de explicarnos una realidad haciendo metáforas de espacio o de tiempo, ni mucho menos podía imaginar que aunque creemos que todos podemos conocer, se impone ante nosotros la inmensa dificultad de que no conocemos de la misma manera y por tanto la idea de que lo que nos une y se hace común en nosotros es casi una quimera. Mucho menos había reflexionado sobre cómo el uso diario y masificado de nuestra habla erosiona el significado de palabras y oraciones, hasta desgastarlas de tal manera que solo quedan de ellas cascarones vacíos, ripios, aserrín, astilluelas de casi nada.

Caminos trillados y cantos rodados, para decirlo con dos lugares comunes que me siguen pareciendo muy hermosos.

Para escribir este pequeño ensayo sobre una de las expresiones más problemáticas en mis esfuerzos por escribir, he querido traer a la página voces de quienes recuerdo haber leído para aclararme y proceder. Muy pálidamente parecieran venir algunos ecos de Elías Canetti, Octavio Paz, Alfredo Silva Estrada. Muy probablemente, de algunas de las lecturas acercadas en algunas de las sesiones de los talleres de poesía en los que tuve la dicha de participar, en el CELARG, el primero, guiado por Yolanda Pantin y el segundo, por Lázaro Álvarez y Arturo Gutiérrez. Pero lo cierto es que no puedo apoyarme en una erudición que no poseo. Ninguna frase de lo que pueda decir acerca del lugar común pareciera llegar a mí de algo que yo haya logrado aprender de tan queridos e importantes maestros. Mal estudiante soy. O quizás sí aprendí algo y caeré en un plagio por mi precaria memoria. ¿Quién sabe?

Con la expresión lugar común se señalan aquellas palabras o frases que incluimos en nuestros textos creyendo que dicen con intensidad lo que nos proponemos expresar y resulta que por estar en boca de todos, diariamente, dejan de decir lo que deseamos y que quizás le dio origen. Por ejemplo, pareciera que no sería posible en un poema actual escribir la expresión de aquel conocidísimo bolero: “tus dientes de perlas, tus labios de rubí” sin cargarlo con un sarcasmo que demuestre nuestra conciencia de estar incurriendo en el error de acudir a una frase que no resulta en una imagen nueva o al menos renovada. 

Las expresiones "frío como la muerte" o "loco de amor" son lugares comunes. Lo son también "pueblo noble" y "sabiduría popular". Dar ejemplos puede ser como ponernos a contar granos de arena en una playa. ¿Verbigracia?

En su blog, el poeta Harry Almela ofreció un breve ensayo titulado Teoría y práctica del lugar común en el que de manera muy didáctica explica el concepto. De su lectura, interpreto que define al lugar común como cierta unidad léxica que ha perdido su aura semántica original, esto es, palabras o combinaciones de palabras que, para el caso de la poesía, por ejemplo, a causa del exceso de uso se les ha resentido su fuerza poética, la capacidad que hayan podido tener para conmovernos, para crear en nosotros el asombro. Parafraseando a Almela, lugar común son aquellas palabras que de tanto usarlas las hemos envejecido, las hemos aplanado a martillazos, hasta que han perdido su capacidad para hacer vibrar en nosotros sus significados, su mensaje.

Muy interesante es la explicación que da para diferenciar tres conceptos que están sumamente relacionados pero que en teoría literaria tienen significaciones y valoraciones muy distintas: tema literario, tópico literario y lugar común. De manera groseramente resumida de mi parte, tema y tópico son categorías asociadas a una tradición literaria, útiles para clasificar los textos en dos niveles de abstracción; por otra parte, lugar común sería una determinada calificación (por lo general, despectiva) a un problema localizable dentro de un texto literario. Los grandes temas de la literatura son: la vida, la muerte, el amor, el viaje y el paraíso perdido. Los tópicos serían las reiteradas variaciones metafóricas que tradicionalmente se han elaborado y reelaborado a partir de esos cinco grandes temas.

Los lugares comunes, bueno, son las huellas del cansancio de nuestro espíritu.



© Hernán Zamora  /  @hzdedalus


























Imagen: caricatura titulada Los girasoles de Van Gogh; por ÁngelBoligan; encontrada a través del sitio web: www.cartonclub.com.mx; http://goo.gl/HYOzFR; el 23/06/2015.
Página personal de Ángel Boligán: www.boligan.com

No hay comentarios.: