20 mar. 2014

Otro ataque a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV

¿Cuál es la sombra a vencer?


Nuestros temores se hicieron realidad: llegaron la violencia y la muerte a escupirnos los rostros, invadirnos los ojos; a advertirnos que estábamos a merced de su voluntad; a intentar quebrarnos porque sí; porque le da su más abyecta y arbitraria gana de someter nuestra voces, porque sí

pdf

















Mi testimonio de los eventos

Desde la 1:15 pm aproximadamente se instaló la asamblea convocada por el Centro de Estudiantes de la FAU UCV con el objetivo de reconocer e incluir la voz de los compañeros que no se sentían representados en el llamado a paro promovido por el Movimiento Estudiantil. Una encuesta realizada una semana atrás, arrojaba el dato de que cerca del 75% de los estudiantes de arquitectura no deseaban volver a clases si no se garantizaban las condiciones adecuadas de seguridad y funcionamiento de nuestras actividades e instalaciones. Sin embargo, se consideraba necesario revisar el modo en que se realizó esa encuesta, confirmar sus datos, tratar de captar otros y asistir con un método mejor fundado la toma de una decisión de suma importancia para la comunidad académica de la FAU.

Esa asamblea se desarrolló según lo previsto por sus organizadores. A las 4:45 pm, aproximadamente, cuando pensé que ya no tenía nada que aportar ni podía seguir recogiendo mis impresiones acerca de sus logros y debates, pues estaban cercanos a culminar, justo antes de retirarme, vi un grupo de unos seis hombres que no reconocí como estudiantes de la FAU subiendo al ascensor. Me pareció extraño, pues se suponía que no había actividades en la torre de aulas. Sin embargo, no me alarmé. Antes de abandonar el vestíbulo, vi que los estudiantes se habían percatado de la presencia de esas personas extrañas a la comunidad y comenzaron a tomar control de los accesos disponibles de la Planta Baja y a obstruir las escaleras y el único ascensor (de cuatro) en funcionamiento desde hace años.

Me di cuenta de que yo era el único profesor presente en ese momento junto al grupo de estudiantes de la asamblea, que reunía a unos 60 o 70, quizás; estaban también dos vigilantes; el señor y la señora que gestionan la cafetería, para ese momento ya cerrada, y el señor Pedro, empleado de la cafetería. Me sentí en el deber de quedarme y acompañar a los estudiantes. No sabía qué otra cosa debía o podía hacer.

Reconociendo el estado de ansiedad que inmediatamente surgió en todos nosotros, procuré ayudar a los estudiantes a que no produjeran barricadas de manera absoluta y peligrosa ante una caída o una reacción de huída intempestiva. Comprendía que el temor era que esos desconocidos salieran escapando con violencia. Al darnos cuenta de que quienes habían subido se dirigieron al piso 8, donde está el Decanato, al cual no había posibilidad de acceder por encontrase vacío y cerrado, unos estudiantes se fueron al mostrador de vigilancia, donde están los monitores de las cámaras de seguridad instaladas en los pisos de la torre. Ahí pudimos ver claramente al grupo de hombres deshaciendo el mural de palabras que días atrás los estudiantes de la FAU habían realizado en las paredes de bloques huecos, para hacer visible hacia la ciudad, a través de la fachada sur de la torre, nuestras demandas de Seguridad, Libertad, Justicia, Respeto y Paz.

Eso alteró aún más los ánimos. La mayoría de los estudiantes trataban de mantenerse unidos y presentes; algunos, más aguerridos, comenzaron a buscar barras y palos para defenderse. El miedo y la rabia comenzaron a extenderse entre nosotros.

Me dirigí hacia los dos vigilantes y pregunté si habían solicitado ayuda al cuerpo de vigilancia central de la UCV. Dijeron que nadie acudiría. Supe que estábamos solos. Al darme cuenta de que algunos estudiantes estaban alterados y con palos en las manos, comencé a llamarlos a la calma, a persuadirlos de soltarlas, a serenar sus ánimos para que no cayéramos en actos de violencia que podrían ser graves. Les advertía que no debíamos permitir que ocurriera la reacción de una poblada contra quienes viniesen de arriba. Había que recuperar la calma. A pesar de lo fuerte de sus sentimientos y razones de defensa, comenzaron a escucharme y los fueron soltando.

Entre tanto, el grupo que organizó las barricadas ante el ascensor y la escalera supo que en los pisos de la torre había otros integrantes de la Facultad. No sabíamos en qué  pisos ni cuántos eran, pero algunos llegaron por el ascensor. Una estudiante comentó que se trataba de dos profesores de Diseño y algunos estudiantes, en el piso dos, que se habían reunido para intentar avanzar algo en sus clases. Los estudiantes que controlaban las barricadas los dejaron salir, tanto por el ascensor como por las escaleras. Alguien que venía corriendo por las escaleras gritó que uno de los hombres, que ya se encontraban en el piso 1, estaba armado. Eso excitó el terror en quienes estábamos en la Planta Baja.

Los estudiantes bloquearon con mayor volumen de cosas las salidas de la escalera y del ascensor. Me comuniqué con una profesora amiga para ponerla al tanto de la situación y para que ayudara a solicitar apoyo. Intenté comunicarme vía Tweeter con Juan Requesens, con la Rectora y con el Secretario de la UCV. Les advertía de una situación que ameritaba el auxilio de vigilancia central. En ese momento recibí un tuíter de un profesor que me advertía que había un grupo de profesores encerrados en un salón del piso 1 en un curso de postgrado. Ellos estaban ahí desde el principio de la tarde, tratando de sostener algún grado de “normalidad” académica. Seguí insistiendo, ahora con más ahínco, en tratar de convocar ayuda.

Los desconocidos llegaron al descanso de la escalera próximo a la Planta Baja. Por la pared de bloques huecos pregunté a uno de ellos quién era. Respondió que era de la UCV y que los teníamos secuestrados ahí. Comprendí la gravedad de la situación.

Otros de los estudiantes también lograron comunicarse con ellos, les reclamaron haber deshecho el mural de la FAU. Ellos arguyeron que no estaban de acuerdo con esas consignas y que tenían el derecho a quitarlas. Creo haber escuchado que se definían “chavistas” y que no aceptaban “el fascismo” en la UCV.

Comencé a interceder ante los estudiantes para que los dejaran salir. Algunos apelaban al estudio de leyes y normas que durante la asamblea se había estado considerando. Un grupo se esforzaba por moderar, otro estaba sumamente alterado y decían que ya no podían seguir aceptando que los tratasen como ovejas, los hiciesen correr, que tuvieran que ceder en sus exigencias y silenciarse siempre sumidos en el terror.

No logré influir para calmarlos y resolver la situación en ese momento. Uno de los dirigentes del Centro de Estudiantes trataba de hacer lo propio, a él lo escuchaba una parte. Otra de las dirigentes insistía en que para dejar salir a los desconocidos debía exigírseles que repusieran el mural. A ella, otra parte la apoyaba.

En medio de esa discusión, vimos llegar a dos o tres motorizados. Quienes estaban encerrados en la escalera se habían comunicado con gente de fuera de la Facultad.

En ese momento lograron bajar por el ascensor los profesores que estaban en el piso 1. También nerviosos, se unieron a quienes tratábamos de interceder para dejar salir a los desconocidos. Los estudiantes entraron en razón y abrieron paso. Para este instante, ya solo estaban en Planta Baja la mitad de los estudiantes reunidos al principio de la asamblea.

Entre tanto, alguien llamó a los bomberos universitarios y dos de ellos empezaron a evaluar la situación. Me preguntaron si yo estaba a cargo de los estudiantes, les dije que no. Preguntaron por la dirigencia estudiantil y señalé quiénes eran. Les preguntaron sobre las salidas disponibles. En ese momento, los vigilantes ya habían dejado salir a los desconocidos por la escalera de emergencia. Eran las 5:59 pm.



El horror

Justo en ese instante un grupo de personas encapuchadas, armadas y amenazantes entró gritando. Los vi desparramarse en todas direcciones. Unos venían hacia mí.

La mayor parte de los estudiantes salieron corriendo hacia el fondo de los pasillos de la Planta Baja, donde quedaron atrapados. Vi que otro grupo, creo que algunos estudiantes y la mayor parte de los profesores, se dirigieron hacia el estacionamiento y lograron salir a tiempo. Me quedé paralizado en el vestíbulo de los ascensores. No sabía qué hacer. Vi a uno de los encapuchados arrojar algo hacia el fondo de los pasillos, vi a dos de los que pasaron frente a mí con armas (una negra, creo que un revólver y otra plateada, que no sé identificar). Todos portaban palos o barras, forrados de algo que no identifiqué. Unos amenazaron a los señores de la cafetería. Uno de los armados con pistola se dirigió hacia mí, me empujó y me arrinconó contra una columna y me preguntó si yo era profesor. Balbuceé que sí. Bajé la mirada. Comencé a sentir una presión intensa dentro de mi cabeza (temí una subida de tensión). Me dejó ahí y se dirigió hacia otro profesor joven, que estaba frente a nosotros. Lo empujó y golpeó, acusándolo de ser uno de los que armó las barricadas y de atreverse a secuestrar gente.  Le quitó el celular. Lo golpeó. Me di cuenta de que estaban cazando a los estudiantes.

Aunque se dirigían amenazantes hacia donde estábamos el otro profesor y yo, ahora creo que trataban de mantenernos a raya mientras otros encapuchados perseguían, atrapaban y arrastraban a los estudiantes golpeándolos con los palos. Escuché algunas detonaciones. Oí gritos y llantos de terror. Temí que estuviesen disparando y que ya hubiesen herido a algún estudiante. Me moví hacia el foyer del auditorio. Me puse contra la pared. Sentí que en cualquier momento me pondrían la pistola en la cabeza y hasta ahí llegaría mi vida.

Vi que llevaban a un estudiante a rastras hacia la antesala de la biblioteca. No pude correr a ayudarlo. Me horrorizó mi cobardía. Sólo me moví pegado a la pared tratando de escurrirme hacia la salida. Sentí que ya no podía hacer nada más que intentar salir. No corrí. Fue cuando vi que había gas lacrimógeno. Tuve que atravesar la nube. Casi no podía ver ni respirar. Creí que caería al suelo. En todo momento esperaba sentir un golpe, un tiro, una mano en mi cuello. Llegué al corredor oeste, que se dirige hacia Ingeniería. Me detuve, sintiéndome miserable por no tener la entereza para ayudar a los estudiantes. Junto a mí estaba el otro profesor. Comenzamos a caminar, tratando de huir sin correr. Unos encapuchados que estaban custodiando afuera pararon al dirigente estudiantil. Él levantó las manos. Temí lo peor. Le requisaron el bolso y lo dejaron salir. Los tres seguimos caminando en dirección hacia el decanato de ingeniería. Recordé que mi carro estaba en el estacionamiento de los profesores, pero mi única opción era tratar de llegar a la estación de Metro en las Tres Gracias. Lo dejé abandonado.

Caminamos aterrados. Todas las personas que veíamos alrededor, sin importar lo que estuviesen haciendo, nos parecían asociadas al grupo armado que atacó a la FAU. Vi que un vigilante de Ingeniería cerraba las puertas. Al profesor que iba conmigo le pareció ver que delante de nosotros alguien estaba armado. Cambiamos de rumbo y dimos la vuelta pasando por la Facultad de Humanidades. De ahí salían personas y el vigilante también cerraba las puertas. Pensamos irnos hacia Plaza Cubierta, descartamos ir hacia Plaza Venezuela al saber que tendríamos que pasar por Trabajo Social. Creímos que por ahí habría mayor peligro. Decidimos continuar hacia la salida de las Tres Gracias y pasamos entre personas que percibíamos como encapuchados celebrando su victoria.

Logramos llegar a la estación del Metro. Eran las 6:17 pm. Ahí estaban varios de los estudiantes de la FAU y, por supuesto, otras personas de la UCV y otros ciudadanos. Nos sentimos aliviados al vernos unos a otros y al mismo tiempo angustiados por no saber nada de nuestros compañeros. En ese momento vimos llegar un grupo de motorizados desde la UCV al portal de las Tres Gracias. Bajamos corriendo hacia el interior de la estación. Estúpidamente me paré ante la taquilla intentando obtener un ticket. La operadora dio entrada libre a los andenes y seguimos corriendo. El pánico derrumbó a una estudiante. Unos compañeros la asistieron. Alcanzamos el andén y esperamos el tren, que llegó en pocos momentos. Ya adentro, reventaron en llanto varios de los estudiantes. La gente en el tren nos miraba con incredulidad, curiosidad y conmoción. Una pasajera le decía a su compañera que el Tweeter nos tiene vueltos locos. Sentí agrietarme de tristeza.

Cuando llegamos a la estación de Plaza Venezuela percibía como una amenaza a todas las personas alrededor de mí. Quería salir de ahí corriendo. Apenas pude, llamé a mi esposa para avisarle que estaba sano y salvo aunque humillado y aterrado. Eran las 6:30 pm.

El trayecto de las dos simples cuadras que hay entre esa estación y mi casa fue el más largo que he recorrido en toda mi vida. Mientras trataba de vencerme y avanzar, sentía que todos los motorizados eran una amenaza feroz. Imaginaba que cualquiera de ellos se detendría a mi lado y me dispararía.
Cuando pude traspasar el portón del edificio donde vivo, creí respirar de nuevo.

Al ver a mi esposa y a mi hijo esperándome, supe que Dios me había llevado con bien hasta sus brazos. Hasta mi verdadero hogar.



El parte del Director de la Escuela de Arquitectura

Los desconocidos que inicialmente ingresaron a la FAU sustituyeron la palabra SEGURIDAD del mural, por la palabra CHÁVEZ, que no completaron. Se supone que luego de haber salido de la FAU, ese grupo de personas regresaron con el refuerzo de aproximadamente 20 a 30 sujetos, algunos de ellos motorizados y con armas de fuego. Ese grupo persiguió a los estudiantes y los acorralaron en la Planta Baja, los desnudaron, vejaron y golpearon con mucha agresividad. Además, les robaron todas sus pertenencias.

Dos estudiantes le informan al Director que pudieron identificar a dos personas uniformadas de "azul", con máscaras antigás, agrediendo también con saña a varios estudiantes.

La acción de la banda delictiva dejó un saldo de 12 heridos, de los cuales 8 ingresaron al Hospital Clínico Universitario y 4 en la Clínica Las Ciencias de Los Chaguaramos. Fueron tratados por múltiples contusiones en cráneo, heridas, cortadas, fracturas de tabique nasal y de cúbito, a causa de los golpes que recibieron con tubos y palos en distintas partes de sus cuerpos.

El Decano y el Director acompañaron a los estudiantes que ingresaron al HCU hasta que todos fueron dados de alta; 2 de ellos con supervisión médica, uno con reducción ortopédica de fractura de cúbito y otro con reducción quirúrgica de fractura de tabique nasal.

La Rectora visitó a los heridos que estaban en la Clínica Las Ciencias de Los Chaguaramos y decidió suspender las actividades de la UCV.

El Decano, por su parte, también suspendió las actividades de la FAU indefinidamente.



Mi reflexión acerca de lo vivido

Como una de las actividades promovidas dentro del espíritu del Paro Activo, el profesor de filosofía en la USB, Erick del Búfalo, tuvo la gentileza de aceptar la invitación que le hicieran algunos compañeros para que nos permitiera escuchar en la FAU su disertación que sobre el fascismo él había hecho hace pocos días en la Librería Lugar Común.

Su exposición, iniciada a las 10:10 am, fue magistral y amablemente pedagógica. Esclarecedora, equilibrada y sumamente responsable. Dos lecciones interpreto y destaco ahora de lo que trató de comunicarnos: una, que el fascismo se ejerce desde el poder de un Estado que identifica como enemigo a quien no lo reconozca y acepte con absoluta veneración; la otra, que la dictadura de las mayorías es oclocracia y eso nada tiene que ver con la verdadera democracia, la cual es el irrestricto respeto por los derechos universales del ser humano.

La asamblea de los estudiantes de Arquitectura fue un hermosísimo y valioso esfuerzo por poner en práctica una verdadera democracia, al desear reconocer, respetar y valorar la voz de quienes disienten de los propósitos y acciones del Movimiento Estudiantil, orientándose a la búsqueda de propuestas responsables que incluyan todas las versiones y procuren una conciliación entre todos los miembros de nuestra comunidad universitaria.

Los eventos posteriores a la asamblea me mostraron cómo el miedo y la rabia nos enajenan y nos ponen en situación de peligro y de peligrosidad hacia nuestros conciudadanos. Nuestras reacciones nos situaron al borde de una locura colectiva en contra de esos seis desconocidos que irrumpieron en nuestros espacios y que violentaron una de nuestras formas pacíficas de protesta.

El miedo hizo presa de nosotros durante toda la jornada. Desde temprano y en todo momento circulaban rumores de que un grupo de violento nos rondaba. Nuestras actividades eran un esfuerzo por sobreponernos a miedos y rumores, para acercar las posibilidades de situarnos en la precaria normalidad que teníamos antes del 12F. De hecho, lamentablemente, creo haber percibido el nerviosismo del Prof. Del Búfalo ante cualquier grupo de estudiantes que entraba al aula durante el desarrollo de su clase. Yo, al menos, reconozco que me sentía así.

La irrupción del grupo armado y violento dentro de la FAU es otro caso más de las agresiones que sufren la Universidad y la sociedad venezolanas por causa de la política que el “gobierno” (régimen) ha sostenido al fomentar y mantener grupos paramilitares, adoctrinados para atacar a una parte de la ciudadanía, bajo la excusa de “defender la revolución”.

Lo que vivimos ayer es sólo una fracción de la realidad que, en mayor escala y gravedad, han estado viviendo nuestros conciudadanos de San Cristóbal, Mérida, Valencia, Maracay, Ciudad Guayana, Altamira, Chacao, Los Ruices, Montalbán y tantas otras localidades más de nuestro país. Es apenas un pálido reflejo del miedo con el que diariamente viven nuestros conciudadanos habitantes de los barrios.

Desde otra perspectiva, a los datos concretos de más de setenta casos de actos vandálicos y criminales que han asediado a la comunidad y patrimonio de la UCV durante estos quince años, sin haber recibido justicia en ninguno de ellos, se suman el hecho de ayer en la FAU y las condiciones de allanamiento de nuestra autonomía ejecutada por fases por parte del régimen en todo este tiempo: insuficiencia presupuestaria plena, intervención política, discriminación y represión.

Esas circunstancias las compartimos por igual con las otras universidades autónomas del país (incluso me atrevería a afirmar que con todas las otras) y se han agravado por los hechos que agobian a la sociedad venezolana por causa de la incapacidad del funcionariato para cumplir con sus deberes, pues han provocado ruina económica de la Nación, imperio de la delincuencia, militarismo, violación de Derechos Humanos e impunidad. Es un funcionariato cuyo único objetivo político es detentar el poder por el poder, polarizando políticamente a los ciudadanos, fomentando la lucha de clases, para seguir subyugándonos a las miserias de sus perversiones.

Ante este panorama, en mi opinión, es evidente que la Universidad está prácticamente imposibilitada de cumplir con la misión que la sociedad le exige, por causa del brutal ataque que el régimen sostiene en contra de ella; pues es el único bastión que no ha podido conquistar para tener el control total y absoluto de todo el sistema institucional del Estado.

Es esta la verdad que actualmente los universitarios venezolanos estamos en el deber de reconocer y exponer ante el país: estamos enfrentados ante un régimen dictatorial militarista, oclocrático, autocrático, anómico, corrupto, forajido, de rasgos fascistoides y talante tiránico.

Es un régimen enemigo de la Universidad.

En este momento, esa es la sombra que la UCV y todas las Universidades venezolanas estamos en el deber de vencer.






















© Hernán Zamora

Caracas, 20/03/2014

44 comentarios:

Adriana Villanueva dijo...

Quién que lea este testimonio no se puede estremecer, gracias por compartir el horror del día de ayer Hernán, y por quedarte defendiendo a los estudiantes y a una de las más queridas Facultades de la integridad ucevista

Zoilo Abel dijo...

Terrible. En este conmovedor relato yo también soy Hernán zamora. No sé qué más decir en este momento. Trataré de difundir esto lo más que pueda. Terrible.

jm navas dijo...

saludos desde valera estado trujillo, parece mentira estas palabras escritas. no parece cierto que en pleno 2014 estos hechos tan terribles pasen en las universidades. de pequeño nos decian que cosas como estan eran de un pasado, ahora los jóvenes viven el horror de cerca y esta vivo. hay que luchar mis respetos profesor un abrazo

Kira Kariakin dijo...

Hernán, qué horror lo que viviste en la universidad que debería ser nuestro otro hogar, nuestra otra casa.

María Isabel dijo...

Terrible, Hernán! Solidaridad infinita con todos en la UCV. Ojalá esta sombra la podamos vencer de nuevo. Por cierto, qué hicieron con el mural?

Maria Eugenia Gil Beroes dijo...

Nada es mas conmovedor que la honestidad de su relato,

Unknown dijo...

Esto llena de rabia, vergüenza e indignación.

Anónimo dijo...

Querido Hernan. Yo salí para el Ipp con un nudo en la garganta. Por mi intervención en esa tarde se dejaba entre filar el miedo que se sentía en el ambiente, desde las 9 am cuando llegue a la UCV y no se veía a ninguna persona de SEGURIDAD. Al Gobierno NO le convine que comencemos clases esa es la verdad. La gente que piensa no le interesa, solo le interesa la gente que obedece "Rodilla en Tierra". Cosa de la cual esta muy lejos la UCV! Te quiero un montón y si ... Tú eres uno de mis héroes, yo me fui asustada 2 horas antes!

SILVIO VALDIVIESO dijo...

Que gran descripción Profesor!!! por un momento sentí estar allí, Triste que se siga arremetiendo con tanta saña y rencor, contra otros de la misma UCV, por Dios hasta Cuando! tanta PERFIDIA!!!... Esta es una muestra de lo que sucede en nuestra sociedad hoy en día.

Anónimo dijo...

viva chávez. no nos tumba nadie. menos sifrinos de arquitectura jajajajaja. Coman piso y gas. Cagones.

Anónimo dijo...

Buena narración, terrible evento. Aprecio que se haya tomado el tiempo de dejar registro escrito de lo sucedido, es necesario en estos tiempos. Lo único en lo que estoy en desacuerdo es con el título "otro ataque", pues le resta importancia a lo que ha sido una de las más brutales vejaciones que ha sufrido la UCV en tiempos recientes. Saludos.

Jesus Martinez dijo...

La FAU y yo nos reconocimos como auténticos y validos en el ano 1984. Desde ese entonces la acepte como mi casa, y me duele mucho que se ofenda y se agrada su dignidad con estos hechos promovidos por un grupo de incapaces que se ha enquistado donde nunca han debido estar!.

falcomarcodidio dijo...

Eso pasó en la UCV ¿Se imaginan por un momento cómo es la situación en los barrios? Ese terror, y no otra cosa, es el legado de Chávez. La autoridad impuesta por la fuerza, el amedrentamiento constante a quienes no comulgamos con su doctrina (cualquiera que sea), y el sometimiento vía terror como sucedáneo de paz...

Una situación que imagino similar a la de campos de exterminio nazis, donde no existía esperanza alguna de futuro, una autoridad, la indiscutible de las SS, ejecutores de la "solución final" y los kapos, ayudantes delegados necesarios y escogidos entre los prisioneros, que ejecutaban el trabajo sucio de la represión. Un sitio sin leyes sino las de la violencia y la sumisión. Igual está el país, una nomenklatura del único partido tolerado y/o militares, los kapos llamados "colectivos" y nosotros los prisioneros de esa barbarie.

Mención aparte tiene el comentario de "Twitter los tiene locos" pues refleja la ignorancia, voluntaria o inducida vía censura, de lo que está aconteciendo en el país, de esa masa difusa (no conozco muchos chavistas convencidos) que creen que esto está muy bien y nos quejamos por vicio. Pues bien, a ellos, a esos que creen que el país está mal por las barricadas les anuncio que en poco tiempo se darán cuenta que forman parte de esa masa de prisioneros encerrados en lo que una vez fue un país y tornó en campo de concentración.

Anónimo dijo...

Estimado amigo, lo que maravillosamente narraste ilustra la angustia que muchos estamos viviendo y la impotencia de afrontar a cara limpia con paz, cordura y ansiedad a otros con cara cubierta de odio, locura y terror. Estoy muy seguro que todos, la gran mayoría sabe que camino tomar, justamente...llegar al verdadero hogar. ¡VIVA LA UCV!

INMUEBLE VILLA CCS'07 dijo...

Estimado Hernán,
días previos a este suceso -ya perdí la cuenta de cuantos- tuvimos la oportunidad de conversar sobre la importancia de ser inclusivos; decíamos que autoridades y profesores, debemos ser cuidadosos de no caer en los abusos del lenguaje, que por ser mayoría en la FAU podíamos estar tentados a parecernos a lo que ahora combatimos; comentamos, el estupendo ejemplo de organización que nos brindan nuestros estudiantes de la Escuela y la coherencia con que están compaginando pensamiento y acción. La convocatoria y desarrollo de la asamblea es justamente un ejemplo de ello.
¡Y, entonces, entran esos otros a ejercer su violencia de nuevo en nuestra segunda casa¡ Llega y no toca cerca, esa minoría que se impone a la fuerza.
Ayer, leía en el grupo de representantes estudiantiles los sucesos, y la angustia me invadía, sin poder hacer nada a la distancia, y mucho menos de haber estado allí. Habría sido un estorbo. Tal y como narras, también en la reducida pantalla del teléfono móvil, podía leerse la rabia, la necesidad de hacer algo, la tristeza y el miedo que nuestros estudiantes compartían unos con otros. También traslucía las posturas diversas, los llamados a la calma y la desesperación por no dejarse imponer a la fuerza una palabra con la que no concuerdan en la fachada de su facultad, nuestra facultad. La Facultad.
Entiendo lo que sientes tú, lo que vivieron los que allí estaban. El que ha tenido la visita del hampa en su casa, conoce esta horrenda mezcla de sentimientos. Leo tu relato, escucho las voces de mis queridos estudiantes hoy, un día después de los sucesos de la FAU y se me revela la misma mezcla de horror, el mismo desasosiego que me tocó sentir una vez en mi casa (algo más que compartir con los conciudadanos). Los que lo hemos vivido sabemos lo que se siente. Es el mismo horror, el de la casa violada, mancillada por esos intrusos; la convicción de que esos no deben entrar allí, que no merecen si quiera andar los sitios que nuestros amores han pisado, esos mensajeros del pavor que vienen a destruir nuestro refugio y nuestra paz.
La desolación y la rabia son mayores porque constatamos que estos hampones se han instalado bajo el manto del todopoderoso régimen para perpetrar su terror en la casa de todos. La Facultad, la universidad toda, ha sido siempre un lugar en el que aun en la “precaria normalidad” que vivimos podías sentirte seguro. En los últimos tiempos eso ha dejado de ser así. Los estudiantes no van a dejar de estar, no van a dejar de serlo, seguirán llegando renovadas generaciones a prepararse para un futuro que la generación actual está llamada a construir; para ello, debe -nada más y nada menos- que vencer las sombras de un mal llamado gigante que ni siquiera descansa en un sepulcro sino en cuartel; y que no es mas que eso, la sombra bajo la cual esta casta militar y autoritaria pretende arroparnos a todos.
A nosotros, los de la FAU, nos gusta la forma en que la luz se cuela por las rendijas. Ojalá que lleguen pronto las 12 meridiem.
Abrazos,
Ana María Marin

M.Barbato dijo...

Mi estimadisimo Hernán, ante todo celebro que te encuentres bien y en familia luego de tan terrible episodio, repudio cada evento desafortunado del que fue objeto La Academia, en sus personas y en sus instalaciones, al tocar tan de cerca semejantes circunstancias es cuando realmente alcanzamos a comprender lo profundo de la crisis en que todos estamos sumergidos, y de la responsabilidad que nos toca como docentes y como ciudadanos de aportar lo que nos toque aportar para ver desbaratar por completo este infausto régimen que tu has descrito con la perfección del caso.

Anónimo dijo...

eres un imbecil seguro eras uno de los matones!! ASESINO!!

Anónimo dijo...

sucio mal nacido te vas a podrir en el infierno

Anónimo dijo...

Lamento muchísimo todo lo que vivieron ayer, no hace falta ser ucevista para conmoverse con tanta injusticia y horror... mi solidaridad con cada uno de ustedes y mi esperanza en los valientes estudiantes que pronto serán los futuros líderes de este país ... aquel señor se murió para los que aún repiten que vive, nuestros líderes están aqui sacrificando su libertad, su vida, defendiendo a Venezuela

Anónimo dijo...

Eres un valiente Hernán. El orden y la mesura con la que describes ese desgraciado día de la FAU es el mejor ejemplo de tu VALOR como profesional y sobre todo como persona
Haces de esa tragedia una lección que no debemos olvidar además de honrar la dignidad de los que sufrieron contigo esa maldición.
Eres motivo de orgullo y como Ana María Marín espero con optimismo que tu esfuerzo tenga éxito
Arq Juan Alberto Ramírez

Odart Graterol dijo...

Amigo Hernán. No sabes como lamento que hayas tenido que vivir en carne propia semejante experiencia junto a las otras personas que se encontraban allí y fueron víctimas del terror. Recibe toda mi solidaridad y apoyo. Animo!

Odart

Juan Carlos Parilli dijo...

Ya está dando sus frutos la discordia que se ha sembrado en estos años.
Según el Dante, en el hoyo noveno del Octavo circulo del Infierno se castiga a los sembradores de la discordia, que pueden ser sembradores de la discordia religiosa, que es responsable de los cismas; política, responsable de las guerras civiles; o más generalmente entre los hombres y las familias. Ellos están mutilados por un demonio que vuelve a abrir sus heridas tan pronto como se cierran, enfatizando con la separación de sus órganos las perennes divisiones que causaron en la humanidad"

Anónimo dijo...

Me declaro fan de usted, sus palabras siempre me han reconfortado, escucharlo hablar es un privilegio. Yo estaba en el grupo de los que corrió a anfiteatricas, cuando una alumna pregunto por usted muchos de nosotros nos preocupamos, en ese momento solo pensábamos lo peor. Me alegra saber que esta bien físicamente y que su don para comunicarse no perdió la fuerza que lo caracteriza.
Orgullosa de pertenecer a la familia FAU y mas de tener profesores tan valientes e inteligentes como usted.

gyv dijo...

Gracias por escribir este testimonio. En medio de la falta de medios de comunicación en la que estamos sumidos, se agradece el esfuerzo por informarnos a todos de lo que está sucediendo. Me hablaron de esta crónica y mi objetivo hoy en internet era encontrarla y leerla. De nuevo, gracias. A pesar del estremecimiento que me ha producido todo lo narrado.

Elio Pimentel dijo...

Siempre dicen que no debemos poner las manos en el fuego por nadie, pero afirmo categóricamente como BOMBERO DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA. Que es IMPOSIBLE que un Bombero de la UCV (el artículo dice Bombero Universitario y existen muchos Bomberos Universitarios en el país) haya "agredido con saña" a los Estudiantes.

Los efectivos bomberiles de La Casa que Vence la Sombra, fuera de la Institución y sin el uniforme pueden profesar la tendencia política que les plazca, pero uniformados son personas integrales sin ningún tipo de discernimiento de raza, religión, credo, tendencia política ni de ningún otro tipo. Los Bomberos UCV siempre han estado al servicio de la comunidad universitaria, de los estudiantes, empleados, obreros, trabajadores, personal administrativo, autoridades y de la comunidad en general fuera del recinto universitario, han apoyado siempre en salvaguardar las vidas, bienes y medio ambiente, aún entre piedras y lacriomógenas, esa es su historia. Aún cuando se difame, como en su momento lo hizo la sra. Claudia Figueroa de la UBV (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=58737) emitiendo FALSOS TESTIMONIOS y afirmando que estaban al servicio de los estudiantes de oposición, en recientes comentarios algunos han afirmado que están al servicio de las "hordas chavistas y colectivos". Podrán afirmar lo que quieran, pero la verdad verdadera está a la vista en los 54 años de labor Disciplina, Estudo y Abnegación.

No hay nada más noble que un Bombero de la UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA. Adolfo Valbuena Bravo afirmó: “Sí existe una profesión que se ufane en disciplina y abnegación más que la del bombero, reverente y respetuoso me inclino ante ella”

Sgto. (B) Elio Pimentel
eliopimentel@gmail.com
@Eliopimentel

Hernán Zamora dijo...

Apreciado Sgto (B) Elio Pimentel:

Comprendo y acepto la gravedad de la observación que me hace.

Efectivamente, como digo en mi testimonio, la presencia de los Bomberos Universitarios favoreció el intento de búsqueda de una solución pacífica a la situación.

Personalmente, me sentí aliviado al contar con su presencia y compañía.

Sin embargo, el Director de la Escuela me confirmó personalmente la versión que reseñé, pues me dijo que la recibió directamente de parte de dos de los estudiantes que vivieron las agresiones.

Yo no tenía elementos para no confiar en la información que me dio el Director; pero tampoco para aseverarla con total veracidad. Por eso la ubiqué dentro del segmento del texto dedicado a recoger lo informado por el Director; y traté de no comprometer a los Bomberos Univeristarios como cuerpo institucional, dejando la duda abierta al presentarla como fruto de una posible confusión por la alteración de los sentidos en el momento, por lo que la redacté indicando que eran "...dos personas uniformadas de Bomberos Universitarios, con máscaras antigás...". Ello no significa necesariamente que eran Bomberos Universitarios, pero la vestimenta pudo haberles hecho creer tal cosa a las víctimas.

Le manifiesto mi total disposición a aclarar lo que sea necesario y a rectificar mi texto para que se aproxime mejor a lo que aquí trato de comunicarle.

Como ucevista, reconozco y respeto a los Bomberos Universitarios, los admiro. Lejos de mis intenciones está querer dañar su bien forjado nombre y valor.

Me suscribo, de usted, muy atentamente.

hz.

Ramón Lugo Silva dijo...

Un testimonio verdaderamente desgarrador de como nos han atacado porque yo también soy ucevista y también he vivido en la facultad de Arquitectura. Es de no creerse que pen esos pasillos haya ocurrido semejante atropello. Duele. Dolor y rabia y frustración y desesperanza. Gracias por el testimonio. Poco puedo hacer más que compartirlo. Que sirva de luz, de guía para la reflexión y nos permita acumular fuerza y valor para avanzar y sí, vencer. ¡Qué viva la UCV! ¡No la destruirán!

Hernán Zamora dijo...

Muchas gracias a todos por ofrecer aquí sus palabras de solidaridad, muy especialmente a Adriana Villanueva, Zoilo Abel, JM Navas, Kira Kariakin, María Isabel, María Eugenia Gil Beroes, Silvio Valdivieso, Jesús Martínez, falcomarcodidio, Daniel, Ana María, Miguel, Juan Alberto Ramírez, Odart, Juan Carlos, gyv, Ramón Lugo Silva. Gracias por difundirlo. Mi sincero y fraternal aprecio para todos. Gracias.

Ingrid Regalado_Equipo Experiencia Integral de Proyectos dijo...

Estimado Profesor...desde Barquisimeto nuestra solidadridad y apoyo...son momentos oscuros ...pero seguramente podremos resistir y superar tanto horror e injusticia. Un abrazo y saludo de los Guaros.

Frank Marcano dijo...

Querido Hernán, me recomendaron leer tu crónica, acabo de hacerlo y me encuentro fuertemente conmovido. La agresión a una universidad es muy dolorosa, es atentar contra una fuente de vida.
Valoro la valentía con la que construyes el discurso de una realidad tan despiadada como la que cada venezolano tiene que vivir cada día.
Somos una sociedad que ha perdido la inocencia necesaria para florecer, ahora nos enfrentamos al desconcierto y la desesperanza. Solamente concientizando esa pérdida podremos recuperarla.Tu discurso es un camino para recuperar el rumbo perdido ante el abuso del discurso vaciado de contenido.
Agradezco tus reflexiones, son de gran ayuda en estos momentos. Algunas de mis inquietudes se sienten acompañadas y eso ayuda. Continúa pensando en voz alta, te seguiremos
Frank Marcano

Anónimo dijo...

Chavez se murio. Y con el la poca decencia que tenias. Seguro que el comandante mismo se revuelca en la tumba con tus palabras.

Valen dijo...

Como ucevista repudio las aciones y el terror sucedido el miercoles en la FAU de la UCV.
No hay derecho que nuevamente ocurran estos hechos en nuestra alma mater, y como dice la Rectora ya van 80 asedios sin justicia, es decir sin respuesta y sin que hayan responsables por las mismas.
Prof Zamora, no lo conozco pero su relato es impresionante y demuestra su gran valor a pesar del miedo, que es de humanos sentir, con este deja plasmado el reflejo de lo que es sembrar odio hacia lo que debería ser sagrado: la casa donde se enseña a ser mejor persona a todos los que por alli transitamos en nuestra busqueda de la verdad y de un mejor futuro para todos.
Que Dios lo bendiga.
Prof (J) de Ciencias- V. De Sola

Anónimo dijo...

Profesor Ud. ha hecho su trabajo magnificamente. Creo que si se hubiese escabullido ante el real peligro de estos desalmados entrenados por la escoria cubana, no se le criticaria esa la que pudo ser una reaccion de supervivencia. Tiene Ud. una familia y a ella se debe... pero, como lo demuestra su testimonio, el sentido del deber lo llevo mas alla. La UCV tiene centenares de docentes como Ud. y es por eso "la casa que vence las sombras". Venezolanos como Ud. sacaran a Venezuela de este trance de gobiernos asesinos de estudiantes, fascistas, corruptos, inescrupulosos e ineficientes que le entregaron nuestra patria a la escoria castrista. Gracias por su testimonio y sinceridad

Mercedes Marrero dijo...

Querido Hernán..gracias por compartir esa terrible experiencia, es una oportunidad para identificar nuestra vulnerabilidad y hacer todo lo posible por superarlas. Tenemos en la UCV muchas herramientas y personas comprometidas con la institución y con el país..tu relato es un potente impulsor para concretar acciones que nos fortalezcan. Estamos en contacto
Un abrazo

Anónimo dijo...

Los Bomberos de la UCV no agredieron a nadie y no estaban ahí para atacar a nadie, solo para ayudar como siempre lo han hecho en los 56 años que tienende servicio. Es una atatrocidad que los quieran incriminar

cdp2 dijo...

Estimado Hernan
Ante todo quiero expresar mi más sincera solidaridad contigo por lo que te toco vivir en la oscura noche del pasado 19M . Tu relato nos llena de indignación y de necesaria exigencia de justicia ante los culpables de tal brutal acto. Lo que me anima a escribirte esta carta es poder compartir contigo, pero también con aquellos interesados en responder la acertada pregunta que propones en tu relato: ¿Cuál es la sombra a vencer?
Sobre tu particular testimonio de los hechos comparto contigo el sano ambiente con la que se desenvolvía la asamblea de estudiantes promovida por aquellos interesados en que se retomaran las actividades en la FAU. Yo fui de los profesores que me retire antes de finalizar la asamblea y al llegar a la casa y abrir mi computador vi el comunicado del Decano anunciando la suspensión indefinida de actividades en la UCV. Desde ese momento busque enterarme de los detalles ya que se empezaron a activar las redes sociales y sabemos el cómo este canal de información está envenenado de opiniones interesadas por el ánimo de confrontación que nos rodea en el país y tratando de encontrar la verdad de los hechos me quedo claro algo: los autores de la agresión eran “supuestos chavistas”. A partir de entonces empecé a buscar interlocutores entre mis conocidos del chavismo para buscar la forma de repudiar y exigir justicia; Junto con el profesor Miguel Alfonzo, representante profesoral del Consejo Universitario de la UCV asistimos a un programa en el 23 de Enero en Radio Arsenal donde denunciamos los hechos. Te destaco estos hechos Hernan porque yo Martin Padrón también formo parte de un colectivo de izquierda que ha ganado un espacio radial en la Radio Arsenal del 23 de Enero cuya consigna es “bombardeando tu conciencia de ideas”, y te lo comento porque aspiro que sigamos saludándonos en los pasillos de nuestra querida FAU con el mismo afecto que nos une desde hace años y no me veas ahora como parte de los colectivos chavistas satanizados y esperes que tenga oculto un arma. En la tarde del Jueves, me traslade al Hospital Clínico Universitario a visitar a nuestro estudiante Jesús Silva quien fue el ultimo estudiante de los agredidos en ser dado de alta, y le trasmití a él y a su madre que lo acompañaba tanto mi indignación como el conocimiento que tenia de los esfuerzos que se están llevando desde las instancias competentes para tratar de hacer justicia y llevar a los agresores de estos abominables hechos a donde deben estar: en la cárcel.
Te detallo estos hechos porque creo que tu acertada pregunta ¿Cuál es la sombra a vencer? Tiene una sola respuesta: LA SOMBRA A VENCER ES LA VIOLENCIA, VENGA DESDE DONDE VENGA, y la única arma conocida para aplastarla es LA PAZ. Por ello no comparto tu conclusión de los lamentables hechos del 19M cuando respondes a tu pregunta. Cito: “ Es un régimen enemigo de la Universidad. En este momento, esa es la sombra que la UCV y todas las Universidades venezolanas estamos en el deber de vencer”. El problema es más complejo mi apreciado Hernan. te invito a que señalemos juntos a los verdaderos enemigos: a los violentos y a los que los alientan, estén donde estén. Finalmente me gustaría compartir contigo y con todos aquellos a los que haya llegado estos comentarios, la participación de una entrañable amiga, compañera de estudios, colega egresada de nuestra facultad y que actualmente reside en San Cristobal a quien le ha tocado vivir la violencia desatada y germen de las guarimbas y sus secuelas de los asesinatos y culpables de los actos que hoy padecemos como lo es la reciente quema de una universidad por parte de opositores violentos al “régimen”. Su nombre es Julieta Cantos y suscribo totalmente sus comentarios y recomendaciones.
Un gran saludo y abrazo solidario
Tu colega y amigo
Martin Padrón
PD: Pueden buscar la intervención en youtube con los siguientes datos:
Julieta Cantos en Conferencia por la Paz San Cristóbal
http://youtu.be/AlPQGZ0QRSU

Anónimo dijo...

https://docs.google.com/document/d/1lRdsaCO8uUZHdt5wTV3KlNlmnudko5oYrZKpRy8aqYI/edit?usp=sharing comunicado.testimonios de estudiantes.

Anónimo dijo...

Gracias profesor por intentar no dejarnos solos, es comprensible totalmente que haya salido de ahí en cuanto tuvo la oportunidad, creo que era lo que todos queríamos hacer debido a la situación tan horrible que vivimos, afortunadamente no recibí heridas físicas, pero las huellas mentales, el recuerdo de los gritos y ver como golpeaban compañeros va a ser algo muy difícil de olvidar. Gracias por compartir su testimonio.

Anónimo dijo...

A los anónimos que insultan al profesor y tildan de sifrinos a los estudiantes, hagan su propia encuestica -si no les da flojera y tienen tiempo entre paliza y paliza al prójimo- y vean cuántos posibles sifrinos hay, a menos que ustedes califiquen a Lídice, Manicomio y Antímano de zonas sifrinas.

Y a ver si aprenden que el valiente no es el que le cae a tubazos y en cayapa al desarmado. Desilusiónense, el valiente es el otro!

Sonia Chocron dijo...

Querido Hernán, es el horror.
Esta fábrica de asesinos.
Esta náusea.

Te abrazo. los abrazo a los tres.

Anónimo dijo...

Creen ustedes que huir es la salida, o creen que confrontarlos si es la salida? definitivamente en cuanto ya no tengamos hacia "donde correr" se aplicara el "VUELVAN CARAJO" y habra confrontacion, bajas y revancha. No somos de gelatina, solo que temblamos por el asedio cultural de ser unos inadaptados ante la violencia. Pero hace ya a ratos que un monton de los nuestros probaron de su propio ser, la Adrenalina positiva que te hace "correr hacia adelante" si la Historia se repite, entonces Paez surgira de entre nosotros.

Anónimo dijo...

Leyendo el relato del Profesor Hermán, un gran escalofrío penetra mi cuerpo. Soy madre de una adolescente que sueña con estudiar medicina en "La casa que vence las Sombras", hermana de un ex UCeVista e hija de otro también. Nada mas imaginar lo que puede sentir una madre que tenga que soportar tal vejación a su hij@ mientras esté en su casa de estudios. Señores, ese es el legado del muerto, del "gran héroe Chávez": odio, resentimiento, envidia... Ya saben de que está llena la generación que se ha formado en estos 15 años de "dictadura" y que, por fin se quita la careta. Solo basta encomendarnos a Dios, porque lamentablemente, apenas es el comienzo de todo lo que aún nos falta por ver en nuestra amada Venezuela. Que Dios y la Virgen de Coromoto se apiade de nosotros y nos guíe por el camino de la verdadera paz, no esa paz que vocifera el "Diosdado" que huele a azufre y a carbón cuando habla.
Mis respetos a los UCeVistas y adelante, creo que llegó la hora...

Anónimo dijo...

¿Qué pasó con la famosa prohibición del acceso de motos a la UCV, y otras restricciones a los vehículos decretada hace pocos meses?

Anónimo dijo...

Lamentando lo que acontece en su país, un abrazo de fuerza desde Chile. En la dictadura chilena se vivió esto y peor... fuerza y sabiduría para orientar sus acciones.