24 mar. 2014

Carta abierta a un compañero universitario

Carta de respuesta a un comentario que el Prof. Arq. Martín Padrón publicó en mi blog Crónicas del Asterión, el día 22/03/2014, a las 14:34, como respuesta al texto:
Otro ataque a la Facultad de Arquitectura yUrbanismo de la UCV. ¿Cuál es la sombra a vencer?

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A continuación, transcribo el comentario del Prof. Padrón:
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«Estimado Hernán:

Ante todo quiero expresar mi más sincera solidaridad contigo por lo que te tocó vivir en la oscura noche del pasado 19M. Tu relato nos llena de indignación y de necesaria exigencia de justicia ante los culpables de tan brutal acto. Lo que me anima a escribirte esta carta es poder compartir contigo, pero también con aquellos interesados en responder la acertada pregunta que propones en tu relato: ¿Cuál es la sombra a vencer? 

Sobre tu particular testimonio de los hechos comparto contigo el sano ambiente con la que se desenvolvía la asamblea de estudiantes promovida por aquellos interesados en que se retomaran las actividades en la FAU. Yo fui de los profesores que me retiré antes de finalizar la asamblea y al llegar a la casa y abrir mi computador vi el comunicado del Decano anunciando la suspensión indefinida de actividades en la UCV. Desde ese momento busqué enterarme de los detalles ya que se empezaron a activar las redes sociales y sabemos el cómo este canal de información está envenenado de opiniones interesadas por el ánimo de confrontación que nos rodea en el país y tratando de encontrar la verdad de los hechos me quedó claro algo: los autores de la agresión eran “supuestos chavistas”. A partir de entonces empecé a buscar interlocutores entre mis conocidos del chavismo para buscar la forma de repudiar y exigir justicia. Junto con el profesor Miguel Alfonzo, representante profesoral del Consejo Universitario de la UCV asistimos a un programa en el 23 de Enero en Radio Arsenal donde denunciamos los hechos. Te destaco estos hechos Hernán porque yo, Martín Padrón, también formo parte de un colectivo de izquierda que ha ganado un espacio radial en la Radio Arsenal del 23 de Enero cuya consigna es “bombardeando tu conciencia de ideas”, y te lo comento porque aspiro que sigamos saludándonos en los pasillos de nuestra querida FAU con el mismo afecto que nos une desde hace años y no me veas ahora como parte de los colectivos chavistas satanizados y esperes que tenga oculta un arma. En la tarde del Jueves, me trasladé al Hospital Clínico Universitario a visitar a nuestro estudiante Jesús Silva quien fue el último estudiante de los agredidos en ser dado de alta, y le trasmití a él y a su madre que lo acompañaba tanto mi indignación como el conocimiento que tenía de los esfuerzos que se están llevando desde las instancias competentes para tratar de hacer justicia y llevar a los agresores de estos abominables hechos a donde deben estar: en la cárcel. 

Te detallo estos hechos porque creo que tu acertada pregunta ¿Cuál es la sombra a vencer? Tiene una sola respuesta: LA SOMBRA A VENCER ES LA VIOLENCIA, VENGA DESDE DONDE VENGA, y la única arma conocida para aplastarla es LA PAZ. Por ello no comparto tu conclusión de los lamentables hechos del 19M cuando respondes a tu pregunta. Cito: “Es un régimen enemigo de la Universidad. En este momento, esa es la sombra que la UCV y todas las Universidades venezolanas estamos en el deber de vencer”. El problema es más complejo mi apreciado Hernán. Te invito a que señalemos juntos a los verdaderos enemigos: a los violentos y a los que los alientan, estén donde estén. Finalmente me gustaría compartir contigo y con todos aquellos a los que haya llegado estos comentarios, la participación de una entrañable amiga, compañera de estudios, colega egresada de nuestra facultad y que actualmente reside en San Cristóbal a quien le ha tocado vivir la violencia desatada y germen de las guarimbas y sus secuelas de los asesinatos y culpables de los actos que hoy padecemos como lo es la reciente quema de una universidad por parte de opositores violentos al “régimen”. Su nombre es Julieta Cantos y suscribo totalmente sus comentarios y recomendaciones.

Un gran saludo y abrazo solidario
Tu colega y amigo

Martín Padrón

PD: Pueden buscar la intervención en youtube con los siguientes datos:
Julieta Cantos en Conferencia por la Paz San Cristóbal

http://youtu.be/AlPQGZ0QRSU »





















A continuación, mi respuesta al Prof. Padrón:
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Muy apreciado Martín:

He recibido con mucha gratitud tu carta, dejada como comentario en mi blog, al pie del testimonio que escribí sobre lo sucedido el pasado 19M en nuestra querida FAU. Como ves, me he permitido volver a publicarla, antecediendo con ella a mi respuesta, para que los lectores puedan unirse a la conversación que a través de este medio podremos elaborar.

He distinguido en tu carta tres temas: uno, tu solidaridad ante los hechos vividos y la invitación a que sostengamos la fraternidad de nuestro compañerismo de universitarios; otro, el repudio a la violencia que sufrieron nuestros compañeros estudiantes, profesores, empleados y toda nuestra querida institución y, un tercer tema, asumir a la violencia como la verdadera sombra a vencer.

I


Mi primera emoción ante tu carta, te reitero, es de gratitud. De sincera gratitud y alivio. Alivio porque el gesto de acercarte con tus palabras hacia mí, es consistente con la calidad humana con que siempre te he identificado, aun cuando hemos estado distantes por razones que no vienen al caso. Para mí tú has sido un caballero y eso ha quedado ratificado con tu mensaje. Te considero un profesor apasionado por la Arquitectura, responsable y proactivo en la búsqueda de formas de divulgar y crear cultura arquitectónica en nuestro país. Ese es el Martín Padrón que conozco, colega y compañero mío en la FAU. Nada de ese conocimiento ha cambiado.

Por eso, apreciado Martín, quisiera poder despejar de tu espíritu cualquier inquietud acerca de cómo te seguiré viendo y tratando luego de lo sucedido. Me conmovió e impactó tu imagen de que yo pudiese estar esperando que tuvieses un arma. Sé que ese no eres tú. Sé también que los tiempos que vivimos se fundan en un gravísimo divisionismo que algunos han forjado a sangre y plomo en nuestra sociedad. Por eso puedo comprender que imagines que yo te “satanizaría” por tu posición política. Te ruego, compañero, que me ayudes a despejar esa impresión que puedas tener de mí.

La próxima vez que nos encontremos en la FAU te saludaré con un fuerte abrazo. Tal vez con eso logre dar un primer paso en disipar ese temor que sientes. Porque quiero creer que a esa división de nuestra sociedad, Martín, no colaboramos tú y yo así como tampoco creo que lo hacen, estoy seguro, muchos de nuestros conciudadanos, universitarios o no.

Tengo muy claro, Martín, que los colectivos sociales son un logro de lo que podría ser considerada la parte positiva de este “gobierno”. Sé que hay varias cosas positivas que puedo reconocer. Los colectivos sociales son una de ellas.

Por otra parte, soy consciente y diferencio en modo categórico a los colectivos sociales de los grupos paramilitares que, lamentablemente, este régimen también ha forjado. No hemos sido los ciudadanos comunes quienes hemos creado la confusión, sino miembros del propio partido y del propio “gobierno” quienes se han encargado de desvirtuar el concepto al asociarlo de palabra, imagen y acción, al mundo militar.

Permíteme decir algo, quizás fuerte: pienso que la “unión cívico-militar” es una concepción abyecta. Lo que he podido leer sobre formas de gobierno me permiten razonar que el modo en que caracterizo al “gobierno” (régimen) no está vacío de contenidos de mi parte. El militarismo es una de las características más terribles que observo en este régimen y pienso que de ella se derivan todas sus perversiones. Por eso, por ejemplo, cuando leí en tu carta: “Radio Arsenal” y “bombardeando tu conciencia”, quizás puedas entender que sentí rechazo, un rechazo visceral. En nuestro vocabulario se ha intensificado el imaginario militarista en sustitución del civil: en vez de trabajar, se habla de luchar; en vez de cultivar, se habla de bombardear. Hay batallas por doquier, no construcción de acuerdos. Eso, a mi juicio, es una terrible perversión. Lo militar destruye, no construye. Lo militar no puede existir sin definir enemigos y eso es exactamente lo que el régimen primordialmente ha hecho durante quince años; agravado por el hecho cierto de que han creado las milicias y también han armado a grupos de acción violenta, llegando incluso a perder el control de las armas que circulan por el país. Así, considero que cuando además se unen la concepción militarista del mundo con la teoría de la lucha de clases, sucede lo que estamos viviendo.

El caso, Martín, es que el grupo de criminales que violaron el día 19M nuestra FAU UCV, insistieron en identificarse plena y claramente como "chavistas" y su conducta no fue la de un colectivo social, sino la de un grupo paramilitar dispuesto a acabar con el "enemigo". No soy yo quién para afirmar o negar si lo eran o no. ¿Cómo podríamos, Martín, tú o yo, llegar a la verdad sobre eso? Sin embargo, cuando reflexiono sobre la lamentable experiencia que me tocó vivir y leo y escucho los muy dolorosos testimonios de lo sufrido por los estudiantes, caigo en cuenta de que se trató de un grupo con estrategia: se desplegaron por todo el espacio infundiendo terror, estaban armados y atacaron selectivamente, por fases, para destruir las esperanzas de salvación de los estudiantes que intentaban huir mientras eran golpeados y humillados hasta lo indecible.

Nuestras diferencias de perspectiva política, Martín, hacen que lo que yo me explico responsabilizando al régimen, tal ves tú lo expliques denunciando conspiraciones externas al gobierno. Yo comprendo que tú y yo tengamos esas diferencias de perspectivas entre otras muchas más. El caso es que ni tú ni yo tomamos armas para convencernos mutuamente, porque no tenemos tal cosa por objetivo y estoy seguro que respetamos la vida humana por encima de todas las cosas. El régimen, en cambio sí ha actuado y actúa justificando la violencia y la muerte: sus figuras más prominentes fueron conspiradores, golpistas, guerrilleros y encapuchados. No tengo razones para no considerar que aún continúen siéndolo.

En consecuencia, si a personas como las que irrumpieron en la FAU, más allá que la pura maldad criminal, las moviese realmente una conspiración, no puedo imaginar que en nuestro país provenga de ninguna otra parte que del seno del régimen; porque considero que es el único que saca reales dividendos de situaciones de facto o de una provocada confrontación entre nosotros los ciudadanos.

Por eso el régimen nos ha segregado en sus discursos y ha excluido y censurado la voz de personas que le adversan, como lo hago yo. Su acción nos ha rebajado y humillado sistemáticamente a condiciones despreciables: somos los apátridas, los burgueses, los blanquitos, los ricos. ¡Hasta nos llaman “fascistas”! ¿Toleras eso? Creo que no. Yo tampoco tolero insultos contra los peseuvistas. No me hago eco de ellos.

Nunca antes, en mis casi cincuenta años de vida, había visto cómo la cúpula del poder atizaba discriminaciones de toda índole entre los venezolanos. Esto que tú llamas gobierno, Martín, ha fracasado rotundamente en la primera de sus responsabilidades: mantener unida a la sociedad venezolana.

Yo no denigro de ninguna persona por su posición política o cualquier otra razón. Ni siquiera denigro de una persona que debe cumplir la función militar y que encuentra sentido y belleza en el mundo militar, a pesar de mi meditado rechazo al militarismo. Todas las ideas son una posibilidad en el libérrimo derecho de pensamiento de cada persona. Las ideas están para conversarlas. Pero cuando una idea se convierte en ideología, cuando esa ideología se convierte en aparato político, el aparato político se apodera de todas las instituciones del Estado y el Estado pretende ser encarnado en un único hombre que exige, además, devoción absoluta y castiga a cualquier persona que manifieste disensión, entonces tenemos un régimen totalitario, por decir lo menos, que además, en nuestro caso,  es militarista, forma grupos paramilitares y viola continuamente la constitución y las leyes, practicando una feroz oclocracia.

Por eso lo llamo régimen. Por eso no soporto escuchar a ninguno de sus funcionarios en los cargos de máxima responsabilidad, porque todos son cultores del cinismo más vil y repetidores acríticos de la doctrina partidista. Y aquí te doy la razón acerca de lo difícil que es aproximarnos a “la verdad” a través del último canal de información que nos queda a personas como yo: la Internet. En ningún medio, en ninguno, se da opiniones que no estén segadas, contaminadas por intereses. Apoyándose en eso, el régimen ha hecho de la censura su recurso más útil para segregar a los ciudadanos según su conveniencia: VTV, el canal de “todos” los venezolanos, por ejemplo, es tan solo un aparato de propaganda sumamente eficiente, en el que gente como yo no tiene cabida, ni siquiera desde la pasividad.

Pero advierto que sé diferenciar muy bien a esa cúpula, que llamo funcionariato, de quienes como tú, y varios otros de nuestros compañeros profesores, han creído y perseguido honestamente los ideales del proyecto político que se les propuso. Incluso en algunos de esos ideales, estoy seguro, nos encontraríamos.

Mi repudio al funcionariato no significa que yo esté plenamente satisfecho con las alternativas en la clase política de nuestro país. Mas, por encima de esas circunstancias, me guían mis convicciones de respeto por la vida, por el respeto al otro y a las minorías, por los valores de justicia y convivencia pacífica y por la búsqueda del Bien. Me uno sin dudar a los no violentos, a los que no tienen armas ni poder.

Tanto tú como yo somos testigos de que los estudiantes de la FAU UCV comparten estos valores y por eso desarrollaron esa magnífica asamblea que abría una ventana hacia el horizonte que como sociedad necesitamos: en el que debemos reencontrarnos, en el que nos reconozcamos todos como venezolanos, en el que nuestras diferencias enriquezcan a la sociedad, porque lograremos articularlas en pro de una convivencia signada por los ideales de libertad, respeto, justicia, seguridad y paz.


II


Tomo tu palabra, Martín, cuando dices que debemos “rechazar la violencia, venga desde donde venga”. En esto nos manifestamos indiscutiblemente de acuerdo: en nuestro absoluto rechazo de toda forma de violencia que atente contra los derechos humanos.

Sólo te pido que me concedas un importante matiz, que ya había expuesto en el texto que escribí para denunciar públicamente la tortura que sufrió uno de los estudiantes de mis cursos en la FAU. En ese documento dije y ahora lo reitero, que rechazo toda forma de violencia. Para mayor claridad enfatizo: rechazo toda forma de violencia que atente contra los derechos humanos universales. Y, sobre todo, aborrezco con todas las fuerzas de mi ser a la violencia que viene de un Estado de excepción, es decir, del régimen que sufrimos y que actúa cada vez con más odio contra los ciudadanos que lo denunciamos.

Según lo entiendo, parte de la realidad que sufrimos, la violencia no es el origen del problema que tenemos como sociedad, sino los fracasos y perversas acciones del régimen que pretende gobernarnos. Por ello, hasta que pueda comprenderlo de otra manera, pienso que la enemistad del régimen contra la Universidad y contra la sociedad venezolana es la verdadera sombra que debemos disipar.

Pero independientemente de ese matiz, Martín, acepto tu invitación y uno mi voz a la tuya para repudiar lo sucedido con la UNEFA; uno mi voz a la tuya para repudiar todos los ataques que han sufrido compañeros universitarios en todas partes de nuestro país; uno mi voz a la tuya para repudiar los más de setenta ataques que han ocurrido en varias facultades y personas de nuestra UCV; uno mi voz a la tuya para repudiar las torturas que han sufrido nuestros conciudadanos desde el 12F; uno mi voz a la tuya para repudiar la violencia y destrucción que han sufrido nuestras ciudades y, sobre todo, Martín, uno mi voz a la tuya para repudiar con inmenso dolor la muerte de todas y cada una de las personas que han sido víctimas de la violencia que se ha desatado en estos días, en todas sus formas, y que sólo han logrado aumentar el inmenso horror que ya sentimos desde hace tanto tiempo por causa del hampa, que sigue campeando a sus anchas en todo nuestro territorio.

Rechazo la violencia, venga de donde venga; sí; pero ¿puedo confiar en que el régimen logrará que se haga justicia? No. No confío en un régimen que es juez y parte al mismo tiempo.


III


Permíteme invitarte a leer mi texto sobre las diferencias entre conversar y dialogar. Ahí trato de fundamentar un poco más mi posición. Creo que a través de esa improvisada teoría es posible inferir por qué el funcionariato no es un interlocutor válido en esta crisis nacional que atravesamos. Todo el oropel que ha montado para llamar a su “paz” no es más que eso: pura propaganda; de la peor, pues no tiene asidero en certeza alguna, salvo la de montar un parapeto para tratar de lavarse la cara ante la comunidad internacional.

La PAZ está en sus manos y el funcionariato no ha hecho sino recrudecer las razones para que no la logremos: a) ha reprimido con total brutalidad y ha violado derechos humanos esenciales; b) ha fomentado por todos los medios una mayor división política y social; c) no ha atendido las exigencias de los estudiantes ni de la sociedad civil; d) están dando golpes de estado (su especialidad) contra gobiernos municipales adversarios y cargos de elección popular, e) ha pervertido todas las instituciones del Estado y f) sigue sin atender eficientemente y por el contrario, empeora los problemas estructurales del país: delincuencia, corrupción, impunidad, destrucción del aparato productivo, carestía, desabastecimiento, precariedad de servicios públicos.

No son las personas como nosotros, Martín, quienes hemos provocado ese estado de cosas: ha sido el funcionariato del régimen. Por cierto, para mí, serían razones más que legítimas para exigirle a todos su renuncia a los cargos que se les confiaron.

Te agradezco el vínculo a las palabras de la arquitecta Julieta Cantos en la Conferencia por la Paz en San Cristóbal. Las suscribo, guardando una distancia: primero, no pueden estar moderando esas conferencias quienes están en entre dicho. El funcionariato del régimen no es un interlocutor válido, al menos, mientras sea notoria la ausencia de un mediador incuestionable. Mucho menos cuando decide con quién quiere “dialogar” y no está dispuesto a hacerlo sino solo bajo sus exclusivos términos. Segundo, no puede estar pidiéndonos a quienes no estamos en el poder que asumamos responsabilidades en igual proporción que el régimen; ello me resulta inaceptablemente hipócrita.


A modo de epílogo


Hasta aquí, Martín, aunque no en este mismo orden, he tratado los tres temas principales de tu comentario: primero, me uno a tu voz para repudiar la violencia, venga de donde venga, exigiendo el insoslayable reconocimiento de la proporción de las responsabilidades; segundo, somos conciudadanos decentes capaces de convivir pacífica y fraternalmente, allende nuestras posiciones políticas disímiles y articulables desde una irrenunciable vocación democrática, entendida esta como un irrestricto respeto por los derechos humanos universales y, tercero, tenemos el deber de exigirle al Estado que restituya y garantice los derechos constitucionales de todos los ciudadanos y que sea eficiente y responsable en ello.

Por favor, perdona lo extenso de mi carta. Consideré necesario responderte exponiendo mi pensamiento. Creo que es la mejor manera de corresponder a tu gentil invitación de sostener un compañerismo fraternal. Pienso que al intentar exponer con la mayor claridad que nos sea posible nuestros principios y razones, seguramente encontraremos las coincidencias desde las cuales se manifestarán con libertad y respeto nuestras diferencias.

Así que, Martín, tenemos muchas cosas que conversar para reunirnos en el lugar que más nos alimenta el alma a ambos y a muchos de nuestros compañeros profesores, estudiantes y empleados: nuestra Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. Desde ahí, espero que pronto podamos estar pensando, creando y aprendiendo Arquitectura de nuevo, procurando un espacio de reconciliación hacia el que ambos ya habremos dado un paso.

Te invito a que continuemos esta conversación.

Mi saludo fraternal.


h.



















Talleres de composición, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Ciudad Universitaria de Caracas (Villanueva, 1957). Fotografía: Paolo Gasparini, 1958?, tomada de:  GALERÍA DE ARTE NACIONAL Carlos Raúl Villanueva, un moderno en suramérica, Catálogo de la exposición Nº 208, publicación Nº 199, Curaduría: William Niño Araque y Cecilia Araujo. Caracas, Venezuela. Abril-Julio 2000, p.217




© Hernán Zamora
Caracas, 24/03/2014

4 comentarios:

Nuria De Cesaris dijo...

Muy buena respuesta querido Hernán!

Miguel Giardina dijo...

Muy bien dicho Hernan! Suscribo todas y cada una de tus palabras!

Anónimo dijo...

El profesor dice que la sombra a vencer son los violentos. ¿Es el gobierno también? veamos la actitud -de palabra y hecho- del gobierno para con la UCV y sus estudiantes, allí está la respuesta.

Anónimo dijo...

Cuando hay un hecho violento que es generado por un opositor al regimen este declara "Rechazamos la violencia generada por los opositores (claro usando los terminos insultantes de costumbre)" pero cuando la violencia es generada por los malandros rojos los complices declaran "Rechazamos la violencia venga de donde venga" porque no dicen claramente "Rechazamos la violencia de nuestros partidarios"?
la escencia de estos rojos es la hipocresia