10 oct. 2012

Cartografía políticamente reduccionista


Representar es un proceso mental mediante el cual construimos una realidad para significar otra realidad que tratamos de aprehender, a partir de relacionarnos con un hecho real, una experiencia sensible o, incluso, pensar una idea.

La cartografía, es decir, la técnica por la cual se elaboran mapas, planos, ciertos tipos de dibujos, permite representar un determinado espacio con el que se relaciona nuestra existencia, llámese territorio, lugar o paisaje. Comporta  una acción por la cual se abstrae de lo real una o varias cualidades particulares, que son destacadas respecto a otras cualidades que definen para nosotros eso que intentamos aprehender. Así, convertimos la cualidad en dato y, por consiguiente, en un determinado conocimiento según el cual, construimos algún discurso, alguna forma de nuestra vida.

De los resultados de las elecciones presidenciales que acabamos de vivir en nuestro país, vistos desde la perspectiva de los catorce años que el presidente Chávez tiene en ejercicio –contemplados con los cuarenta años precedentes a su gobierno como contexto–, reflexiono sobre la imperiosa necesidad de diferenciar la representación cartográfica del otorgamiento del mandato presidencial respecto de la representación cartográfica de la composición política de la sociedad venezolana que le otorga ese mandato.

Ambas representaciones son dos realidades diferentes y es imperativo que tanto el presidente así lo reconozca, como logremos comprenderlo todos los ciudadanos que convivimos en este territorio.

Estamos acostumbrados a ver mapas como el que ilustra esta nota.1 Pero esa representación sólo nos informa sobre la extensión en la que, por mera reducción cuantitativa,  se responde en términos de “sí” o de “no” a la pregunta implícita acerca de otorgarle el mandato presidencial a una sola persona, para necesaria claridad sobre la responsabilidad última y primordial de la gobernabilidad de la nación.

Otra cosa muy distinta es representar la composición política de la sociedad. Si tomamos ese mapa como cierto, sólo podemos concluir que el país está regido por una oclocracia y no por una democracia. Podemos entender a la primera, como la dictadura de las mayorías; mientras que a la segunda, como la construcción de un acuerdo en el que todos los individuos que integran la sociedad son considerados desde su ser individual y quedan representados en el destino y vida del país.

Para realizar una adecuada representación de la composición política de la sociedad, podríamos imaginar un mapa en el que la decisión de cada ciudadano es representada por un pixel. Como ejercicio, imaginemos momentáneamente que sólo hay dos opciones –como hemos creído que ha sucedido en esta última convocatoria electoral. Una opción es representada con un pixel rojo y la otra con uno azul, según lo asociamos a una u otra propuesta política. El mapa resultante distaría mucho de la ilustración del mapa que antes señalamos. Se parecería más a la trama gráfica de una ilustración impresa y los matices entre los extremos serían muchísimo más complejos, ricos e interesantes que los extremos en sí; aun cuando estos permanezcan como referencias parciales para comprender los órdenes de tal complejidad.

El mapa de nuestro paisaje sociopolítico sería como un cuadro impresionista, hecho con la técnica del puntillismo. 2

En consecuencia, el país político jamás podría ser reducido al pensamiento de un único proyecto y el presidente, aun cuando ineludiblemente deba ser reconocido en una sola persona, no debería continuar creyendo que por esa reducción cuantitativa de una realidad, sólo deba existir y realizarse lo que él cree que piensa.

Aunque el presidente se piense en rojo absoluto, el país político es, reductivamente dicho, una muy diversa gama de púrpuras azulados, morados, vinotintos.

Lamentablemente, sabemos, por la experiencia de estos catorce años, que el actual presidente se burlará de esta reflexión y persistirá en su error políticamente reduccionista.


















---------------
1 Mapa tomado de la edición digital del diario venezolano Tal cual, del día 09/10/12, p.3
2 Georges Seurat: Tarde de domingo en la Isla de La Grande-Jatte, 1884-86, óleo sobre lienzo, Chicago, Art institute. Imagen tomada del artículo digital: El impresionismo visto a través de 50 pinturas, publicado en el sitio web: http://www.theartwolf.com/

No hay comentarios.: