14 sep. 2011

La elíptica repetición

¿Para qué llega la mañana?
¿por qué levanta el sol a los que duermen?
¿por qué convoca
grifos abiertos   cepillos de dientes
gavetas que se abren   se cierran
miradas sobre el reloj de la cocina
hervor de leche   espuma
cereales   arrugas en la camisa
trenzas rotas   zapatos perdidos
manos y peines   cabellos húmedos
relojes en los brazos   en los ojos   en la prisa
la prisa  la prisa  la puerta del colegio
escritorios
piedras en el rostro?


¿Para qué el mediodía?
¿por qué se tocan puertas  se buscan ojos?
¿por qué a la incesante inquietud del río
se entregan
calor  aceras  motores encendidos
cuerpos que se estrujan   vueltas y vueltas en las ruedas
botones  ascensores  aire
aire artificial  aire sucio  aire frío
llaves que llegan   manos abiertas   manos heridas
aromas de rostros que se apartan
labios que se cierran?


¿Para qué la noche?
¿por qué la cama persiste en su espera?
¿por qué el silencio de las piedras se interrumpe
con voces furtivas  despedidas
camiones del aseo  televisores trasnochados
gemidos inaudibles  nombres de mujer
nombre de hombre  silencio
silencio de lámparas  de libros
tic-tac de relojes obstinados
sábanas desdobladas con frío
sudor resbalando por la nuca
resbalando por la espalda   piernas
almohadas mudas
cuerpos volteados   aguas de sueños
sequedad de abrazos?


¿Por qué la elíptica repetición se alza dueña
reparte ausencias abraza sombras
despierta lémures que reúne en torno a su mesa?


¿Por qué sonríe cuando se abren los ojos
que quieren seguir cerrados?

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