25 jul. 2011

La poesía sobrevive en esta ciudad

Abatida
mientras acompaña al último esclavo en su labor de inventar
la miga de dios que cada uno necesita para salvarse de sí
la poesía
sobrevive en esta ciudad

Páginas rotas dan parte de ochenta versos caídos
por filo   trazo   furia de semana

Alguien dice que la vio escapar
a través de una ventana de emergencia
hecha sudor   niña dormida en brazos de un padre
cuerpo de mujer vencida

Espectrales voces rugen motorizadas
por la trinchera del corazón urbano

Algunos poemas sangrados
a la derecha o a la izquierda
según se miren
deambulan olvidados
cuecen el día en latas
recogen caricias en el hocico de un perro
se bañan con las miradas de reojo

Otros poemas se transfiguran
ofrecen contradicciones
al borde de las aceras

Cada vez son más los poemas que erigen tinglados
cuando distraídos
intentamos construir otros paisajes

A medianoche algunos poemas nos invaden
nos contraordenan

Apurados
los poemas cotidianos
diluidos en cada sorbo de café
encaramados en el estribo de un microbús
atrapados entre torniquetes y andenes
aún respiran
detrás de una raya
en pliegues de iris   a pulso
bajo la sombra de carteles y legislativas operetas

Tercos poemas que por doquier
persisten en mostrar su resplandor
pero no sabemos
conversarlos

Frente a ellos
ristras de letras caídas
combustibles
sin cura
nos desabastecen

No hay   nosotros
nadie escucha todo
nada es pronunciable

¿Cómo hemos de transitar calles convertidas en miasmas?
¿Cómo entonar un habla que apague tantas estrellas negras?

¿Cómo continuar edificándote Caracas?

¿Cómo escribirte?




a Ignacio Cardona



 

























...a Santiago de León de Caracas, en su 444º aniversario (1567)






(fotografía: hz)

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