1 mar. 2011

IAC2011: esbozando algunos temas


Tratando de hacer una muy apretada síntesis (de memoria) sobre los temas abordados por los expositores durante el Congreso Internacional IBEROAMÉRICA Arquitectura y Ciudad 2011, organizado por Distopía Laboratorio de ciudad, anoto lo siguiente:

1. El espacio público: sin duda el gran protagonista, y con razón, de todos los discursos. La ciudad, comprendida desde el ser ciudadano, torna en tema arquitectónico desde el estudio y el proyecto del espacio público urbano. Un espacio observado desde quienes habitan, desde quienes en su habitar se rozan, se confrontan, se manifiestan hechura de diferencias y desconciertos que han de convivir.

2. La sustentabilidad: comprendida ante todo como un giro emocional de la racionalidad. Más que moda o militancia, manifestada como deseo y fe. Necesidad de hacer un Bien, lo trascendente a través del proyectar. No hay alternativa: el buen trabajo proyectual fundado en un equilibrio entre el racional uso de recursos, los deseos de una buena vida contemporánea y una relación verdaderamente armónica con el ambiente, sin renunciar al impulso creativo, a la esperanza de un bienestar.

3. La investigación proyectual: aunque no declarada bajo esta denominación y mucho menos referida a un protocolo común, lo cierto es que todos los trabajos se presentaron como caminos en una investigación –o en varias investigaciones tramadas, según los casos– a través de los cuales se construían las premisas del proyecto en curso o por venir. Fue notable el esmero en los discursos por dar cuenta de la construcción de los argumentos proyectuales, de las hipótesis manifestadas como intenciones, de las comprobaciones representadas en los diseños. Fue de especial atención para mí, el esfuerzo por sistematizar que demostró cada uno de los conferencistas, por esbozar su construir y reconstruir metodologías, sus protocolos útiles a cada ocasión, tratando de ver cómo los principios proyectuales lograban sostenerse a través de las obligadas, insoslayables circunstancias. Ello, incluso en los casos en que no se trataba propiamente de lograr una edificación, sino también en la construcción de redes sociales por la arquitectura o en pro del empoderamiento ciudadano, o hasta en la difusión mediática de la arquitectura y sus actores.

4. La valoración del entorno: declarado como paisaje, ecosistema, ciudad y habitantes. El entorno fue insistentemente expuesto como campo de estudio desde el cual construir una mirada crítica y un proyectar responsable, social y ambientalmente consciente. El origen y el destino del ser ciudadano.

5. El rol social del arquitecto: en el discurso de los expositores quedaba evidenciado a través de demostrar conciencia en los temas anteriormente apuntados y, muy especialmente, en la posibilidad de comprender la arquitectura como un vehículo del empoderamiento de los ciudadanos, de su activa participación durante el proyectar.

6. La difusión de la arquitectura: el reconocimiento de la necesidad de comunicar la Arquitectura (lo cual podría parecer una paradoja según cómo lo anoto), fue un hecho que expuso la importancia de construir vínculos entre los arquitectos y la sociedad a la que pertenecen, en la que actúan –y entre ellos mismos–, al comprender que la recepción de la Arquitectura como proyecto primero y como obra después, así como su destino, depende de la receptividad y apropiación que desde la fundamentación del proyecto, durante la elaboración, edificación y definitiva habitación de ella, puedan tener los ciudadanos. Todo ello, reconociendo también la dinámica vertiginosa de los medios de comunicación actuales y de la posibilidad de las redes sociales para actuar.

7. La realidad como materia de proyecto: visto en conjunto los temas apuntados y las exposiciones realizadas, creo que puedo interpretar que pareciera ser una poética común asumir que el arquitecto ha de sumergirse en la realidad para actuar irrenunciablemente desde, con y hacia ella; potenciando su creatividad por el roce y la confrontación, por la búsqueda de situaciones que aparentan ser insalvables, irresolubles; sin renunciar al proyectar-diseñar como su acción y al cultivo de un bien-habitar como su objetivo último.

8. El accidente como estética: aunque no todos los expositores lo manifestaron con esta expresión, me atrevo a vincularlos con ella, pues al tener la realidad como materia esencial para su acción, el proyecto se intensifica como un estado de abierto, dispuesto a incorporar todas las variables que parecieran modificar su trayectoria, pero que en definitiva lo constituyen. Visto así, la realidad proyectada y diseñada por el arquitecto alcanza orden sin ocultar la historia de las circunstancias y azares que la produjeron.

9. La temporalidad como devenir del proyecto: como reverberación última de lo apreciado a través de todas las creaciones expuestas y observando que los conferencistas no pretendían legitimar sus acciones apelando a los modelos paradigmáticos que se dejaban entrever en sus diseños, sino explicándose desde la propia realidad de su hacer en la geografía que los convoca, uno puede comprender que arquitectos y obras en Latinoamérica se están haciendo. Se hacen desde la tradición de la Arquitectura como hecho cultural pleno, del mundo, y se hacen también exaltando las luces, las sombras y el decir de este desasosegado cúmulo de humanidad que somos, hoy, ya, urgentemente en el instante en el que ardemos, imaginando futuros con fe de que seremos una más consciente, creadora y amable ciudadanía.

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