17 jul. 2010

Como la abeja

Como la flor carnívora a la abeja
sus hechizos le oculta en los colores
con un fin más terrible que otras flores,
convirtiendo su aroma en una reja.


Como la abeja misma que no deja,
aunque la libren dedos salvadores,
de volver a los pétalos captores
porque a muerte y amor los empareja.


Así mi corazón en su porfía
con hipnótico gesto busca atento
el lugar donde se halla tu figura.


Y en sueño y en vigilia, noche y día,
sin atender razón ni pensamiento,
donde esté palpitando te procura.


Tomás Linden

(Tomado de: El hacha de seda, Caracas: Goliardos. 1ª, 1995; p. 34)

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