1 jul. 2007

Días de lluvia

Todo día conducido entre celestinas tareas y confesiones
debe protegerse con un paraguas amarillo
o violeta
si al despedirnos me dejas un deseo ardiendo en la mejilla

No puedo decirte

Por el humor de las nubes
he aprendido a presagiar las formas de tu ausencia

El efímero habitante de ciudad que soy
ya no sufre por los devaneos del cielo
mis temores provienen del horizonte de tus ojos
cuando llueves en mí

6 comentarios:

Marcos dijo...

lo suyo es bueno, de lo mejor que leído por aquí.
felicidades.
desde ahora se convertirá en uno de mis favoritos.

dedalus dijo...

Muchas gracias Marcos por sus palabras y bienvenido...

Nos vemos a la vuelta.

Saludos.

H.

José M. Ramírez dijo...

Y claro, ¿cómo no volver a nuestro sujeto, en objeto de todas nuestras observaciones?

Es reconfortante ver a lo urbano separado, al menos por un instante, del lenguaje de la acera. Sentir como surge la delicadeza de lo urbano.

Saludos,

José

dedalus dijo...

Muchas gracias por acercarte José y por tus palabras.

Te confieso cierto desconcierto: en no pocas ocasiones observamos y somos observados mientras sabemos que ninguno podrá renunciar a sujetar y ser sujeto de la discordia dentro de sí.

He ahí, quizás, el aliento de ciudad.

Visité tu "Tempo loquendi"... me gustó. Nos veremos con frecuencia, tus fotografías son hermosas, amén de tus textos.

Gracias por la visita de nuevo y hasta pronto.

Saludos.

H.

Aramakao dijo...

MUY HERMOSO
un abrazo
chao

Narciso y Golmundo dijo...

Hola, buen día

Te invitamos a conocer el blog de literatura que hicimos:
http://narcisoygoldmundo.blogspot.com/

Un saludo y muchas gracias por el espacio,
Narciso y Goldmundo