20 jun. 2006

Exilio a la vida: ¡Mazel Tov!




Ania Fuchs de Horszowski nació en Tarnopol, Polonia, en 1921. Fue confinada al gueto de Lwow, donde murieron sus padres. Se ocultó en Dniepropetrowsk. Llegó a Venezuela en 1948. Ella cuenta:

«En esa espera, a mi lado, había un bebé, un bebé envuelto en sábanas o cobijas. No recuerdo su rostro. El bebé no lloraba. Vivía pero no lloraba. Me mandaron a recogerlo, se sabía que iba a morir, porque ningún bebé pudo sobrevivir. Lo tenía en mis brazos. No lloraba, no le vi el rostro. O quizá lo vi, pero no recuerdo ahora. No entiendo —o es que no puedo entender— cómo es que ese bebé se encontraba en el piso. Sé que sucedían esas cosas, las madres jóvenes dejaban a los bebes, pensando que quizás otros los recogerían. O pensando en salvar su vida, no sé… No sé qué pensaban. Pero yo tuve a ese bebé en mis brazos por algunos minutos, no muchos. No vi su rostro. Luego llegó un Gestapo en una moto trayendo un permiso de vida para nosotros. Me dijeron que dejara al bebé en el piso. No sé cómo pude hacer eso, era yo como un maniquí».


Este es apenas un fragmento de uno de los 72 testimonios que componen los dos tomos de Exilio a la vida. Sobrevivientes judíos de la Shoá, Testimonios en Venezuela. Una muy cuidada e importante producción editorial de la Dirección de Cultura de la Unión Israelita de Caracas, que nos permite acercarnos y conocer fragmentos de esa terrible historia que, entre tantas–quizás demasiadas, durante el siglo XX vivió la humanidad y, en particular, el pueblo hebreo.


En dos tomos, Exilio a la Vida reúne las historias muy personales de 71 sobrevivientes judeovenezolanos del Holocausto, contadas en Venezuela a Survivors of The Shoá Visual History Foundation, fundación que dirige Steven Spielberg. En sus páginas, cada sobreviviente narra con acierto y desde una conmovedora primera persona, lo que fueron sus miedos, soledades y huidas vividas en los horrores de la Segunda Guerra Mundial, los campos de concentración y el nazismo en diversos países de Europa. Muestra, sobre todo, cómo impusieron la vida y la esperanza para completar sus destinos en Venezuela, donde han conseguido amansar un poco la memoria y sembrar de nuevo sus raíces.

El libro consta de dos tomos (280 páginas cada uno), con textos de Jacqueline Goldberg, fotografías de Esso Álvarez y un valioso material gráfico documental, conteniendo los testimonios tomados de las grabaciones que entre 1996 y 1998 hiciera en Venezuela la Survivors of The Shoá.

Marianne Kohn Beker, directora general del proyecto, acota: “Este libro es una muestra —mínima pero contundente— del poder de lucha del pueblo judío, de su capacidad de retomar la vida y fundamentalmente, de rehacerse en nuevas tierras. Este libro rinde tributo a esa Venezuela de brazos abiertos que hizo posible lo que sería la supervivencia definitiva”.

En uno de los prólogos de la obra, el catedrático español Manuel Reyes Mate señala: “Que la Dirección de Cultura de la Unión Israelita de Caracas tome la iniciativa de editar estos testimonios de supervivientes viviendo en Venezuela, tiene una gran importancia para el mundo hispanohablante. Falta entre nosotros una cultura de la Shoá. La mayoría de los habitantes en países de habla hispana piensan que aquello fue un asunto de judíos y alemanes. Ignoran que Auschwitz fue el final de un proceso antisemita del que forma parte nuestra propia historia”.

Cabría preguntarse si puede hablarse del “final de un proceso”, a la luz de los acontecimientos más recientes de nuestra contemporaneidad.

Celebremos pues con ánimo y esperanza esta nueva obra, de incuestionable valor histórico y de esmerada producción, que nos ofrecen para hoy y siempre, la comunidad judía de Venezuela.


¡Mazel Tov!

3 comentarios:

Philippe de Largilliere dijo...

hello from france
Philippe

dedalus dijo...

Hola Philippe...

Bienvenido!

Anónimo dijo...

Un pueblo que ha padecido todo tipo de persecusiones en todos los momentos de la historia, que conoce bién lo que significa ser excluído ¿como es que se comporta de la manera en que lo estamos viendo, matando civiles a diestra y siniestra en el Líbano? ¿Será que aún no ha aprendido la lección? Es verdad que el Estado de Israel tiene todo el derecho a vivir, pero NADA justifica tales matanzas. Sugiero a quién lea este comentario que escuche la canción de un judío uruguayo, ganador del Oscar: Jorge Drexler, la canción se titula: Soy un judío moro.