8 may. 2006

Error...¿invencible?

El verdadero desarrollo de una policía civil se dará cuando se cambie contundentemente de paradigma: respeto absoluto por la vida humana. En ese sentido, toda su acción preventiva e incluso disuasiva estaría apoyada por nuevas tecnologías y no por armas de fuego.

Resuena en mí la frase que en apariencia le dijo el supuesto policía al fotógrafo Jorge Aguirre antes de dispararle: “yo soy la autoridad”. ¿Por qué un funcionario policial se asumiría como “autoridad”? ¿Qué quiere decir con eso: que sabe más, que tiene una moral más elevada, que su espíritu tiene tal desarrollo que le permite influir sobre otros? La autoridad, dice Gadamer, es algo que se gana, algo que es recibido en función de unos méritos comprobables y evaluables; no algo que se exige ni se impone. Así que no puedo pensar otra cosa salvo que una pistola o un revólver o cualquier aparato similar sea el “argumento comprobable” que parecen esgrimir las policías venezolanas para exigir que se les trate como “autoridades”.

Parados frente a frente con un arma en la mano ¿en qué se diferencia un policía de un delincuente? Recuerdo el caso que sucedió hace pocos años de un señor, panadero, que buscaba a un compañero de trabajo en La Vega, durante la madrugada de un día laboral cualquiera. Una persona parada en la vía le hizo señales para que se detuviera. El conductor pensó que era un delincuente y aceleró. La persona resultó ser un policía vestido de civil y, ante la fuga del automóvil, hizo unos disparos al aire. Más adelante estaba otro policía que sólo escuchó los disparos y vio el auto en fuga. Disparó al conductor. Como resultado un inocente fue muerto y los abogados hablaron de que los policías fueron víctimas de un “error invencible”.

Si esos policías en vez de armas de fuego hubiesen tenido cualquier recurso tecnológico que les permitiese cumplir con su labor de vigilancia sin atentar contra la vida humana, el conductor muy probablemente habría pasado un susto, pero también es muy probable que aún estuviera junto a su familia.

3 comentarios:

Natasha Tiniacos dijo...

Los errores son invencibles en batallas de soldados ignorantes.

dedalus dijo...

Hola Natasha.

Ciertamente, podría pensarse que de la ignorancia jamás podríamos salvarnos. Sin embargo, ¿no es ése uno los lugares en los que finalmente nos hacemos comunes, mortales, definitivamente mortales? Ignorancia y ataúd probablemente son sinónimos.

Pero lo que sí pienso que no tiene salvación alguna, lo que es siempre un error invencible por nuestra ignorancia y miseria, es cada convocatoria a batalla, cada sumisión nuestra a ser soldados.

Del imaginario de la lucha, de la guerra, ya sabemos a dónde vamos.

Gracias por tu visita y comentario. Ya visité tu blog y me agradó mucho, nos veremos con frecuencia.

Saludos.

H.

johanny dijo...

Hola, hablando de la salvación del alma y la ignorancia les recomiendo que busquen en YouTube un video que se llama El Tercer Secreto de Fátima que fue creado por vaticanocatolico.com. También en la página web tienen artículos que explican cómo la Biblia prueba las enseñanzas de la Iglesia católica, la necesidad del sacramento del bautismo para la salvación, los dogmas del Magisterio infalible de la Iglesia católica. Además explican qué le ha ocurrido a la Iglesia católica después del Vaticano II, cómo estamos viviendo la Gran Apostasía profetizada en la Sagrada Escritura y en las profecías católicas. El link del video es el siguiente: El Tercer Secreto de Fátima y el Fin del Mundo