9 mar. 2006

Poética del deber aprendido

Debo escribir
atento a lo que me rodea.
Elaborar alguna metáfora
palpable:
desconocidamente cotidiana.

Debo escribir
como quien espera
una llamada telefónica
–una voz ansiada y elegida–.

Debo ceder así a las evidencias:
a la hinchazón del tiempo que apuntala la demora,
al sudor de las manos
y a la dificultad de repasar el respiro
como quien aprende algo nuevamente
con el firme propósito de olvidarlo.

Debo reunir en la memoria
los gestos y las azoradas miradas.

Afincar el lápiz
para hacerlo testigo,
para hurgar en su propia sombra,
para que dé fe
al igual que quien escribe

del paso sigiloso y terco de las horas.



Arturo Gutiérrez Plaza
Principios de contabilidadMéxico, DF: CONACULTA, 2000, p. 86

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