2 feb. 2006

Ajena mirada




















Quiero invitar muy especialmente a leer las inserciones de dos crónicas de un visitante de Caracas, Subal Quinina, venido de Barcelona y autor del blog La Segona Periferia, que el escritor y editor Héctor Torres en su estupenda bitácora, Ficción Caracas, gentilmente nos permitió disfrutar. Dichas crónicas, originalmente escritas en catalán, fueron traducidas y presentadas bajo los títulos: Una ciudad para Ridley Scott y Las rejas como metáfora.
¡Disfrútenlas!


hz, 2005.
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4 comentarios:

un tordo dijo...

Impresionantes las crónicas de Subal Quinina.
Los caraqueños, "a fuerza de ciudad", hemos perdido la capacidad de asombro. Entonces leemos esa mirada del otro,de un extranjero ajeno a este caos tan cotidiano, señalándonos lo anómalo, lo inhumano,
y nos quitamos los lentes oscuros autoimpuestos, nos levantamos la carcaza que nos cubre para sobrevivir en la feroz ciudad; una mezcla entre pesar y vergüénza, entre frustración y enojo, de trapo que no se lavó en casa y que nos deja terriblemente expuestos,acaso de responsabilidad, de culpa, desafortunadamente nos asombra.

subal dijo...

Amigo Hernán, me asombra y me enorgullece que os hayan interesado tanto mi visión sobre vuestra ciudad de la eterna primavera. Muchas gracias por vuestro interés. Siempre que pienso en Caracas lo hago con muchísimo respeto.

Volví de Caracas sintiéndome un caraqueño más. Eso dice mucho más de vuestra ciudad que todos los post que uno pueda escribir.

Moltes gràcies, y un fuerte abrazo.

Subal.

dedalus dijo...

Subal, he disfrutado tus crónicas por hermosas y ciertas. Trasnmites en ellas gozo, asombro y respeto, como bien dices. Inteligencia y buen humor, algo que en el trajín de estos días parece que se nos extravía un poco.

Recibe un abrazo fraternal y mi aprecio, serás siempre bienvenido.

dedalus dijo...

Querida Edith:

Ciertamente, asombran. Nos reflejan tal cual somos, con nuestras contradicciones más flagrantes, pero también con los rasgos de algo bello, algo que resplandece aun bajo tanta costra.

Por cierto, la imagen de presentación del blog de Subal me asombró y fascinó tanto como sus crónicas: ese niñito orinándose sobre el casco del soldado...

Recibe un abrazo también y mi gratitud por tu cercanía.

H.