18 ene. 2006

Geografía urbana de Milton Quero Arévalo



La primera lectura que hice de Geografía Urbana me dejó con la impresión de estar contemplando una acuciosa cartografía vital de Maracaibo.

Geografía Urbana es el título de un poemario publicado el 2004 por la Universidad Católica Cecilio Acosta (Maracaibo, Estado Zulia), obra del escritor Milton Quero Arévalo (Falcón, 1959), quien el año pasado recibió el Premio Bienal de Novela “Adriano González León”, promovido por el Pen Club de Venezuela, ECONOINVEST, y Editorial Norma.

En cada uno de sus textos podemos recorrer Maracaibo, la más de las veces como peatón y otras como pasajero de carritos por puesto, bajo un “mito incandescente” y a través del habla, siendo esta paraguas y continente de una vida que transcurre entre realizaciones incompletas y el “terco amor” de los marabinos. “Maracaibo es una madre soltera encandilada”, dice Milton, enigma antes que ciudad, calles que son osario y costra de nostalgias y contradicciones.

En el prólogo, el sociólogo Miguel Ángel Campos comenta:

«Pequeños desacuerdos, risas a medias, nostalgias riegan este libro que es como
un encargo, decidido intento de humanizar un escenario de dotarlo de una
mitología, pero ambos, humanidad y mitología, están en una dimensión invisible,
necesaria sólo a la respiración del poeta; lo demás es muy público y pagado de
sí. Todo está visto aquí en diagonal, es la única posición fiable, lo frontal es
engañoso y distrae, a veces conviene cerrar los ojos totalmente y así apaciguar
esa luz vacía hecha pura retórica. Conviene angustiarse pues la angustia no es
mala para evitar las certidumbres certificadas
».

Cuando leí y cuando vuelvo a leer esta Geografía Urbana que Milton Quero hace de Maracaibo siento que camino por ella, me traslado efectivamente a su temperatura, a sus ruidos, al universo de cuerpos que la conforman, a sus recuerdos y posibilidades; a la fe; a la pura fe que siento esa ciudad es. Incluso a pesar del dolor de todo lo inconcluso, lo mal hecho, lo que no ha sido:



Edificios
Son carcinomas en la piel de esta ciudad.

La recorren desde la fatiga

como únicos vestigios de la indolencia de estas gentes.

Sus huesos asoman como animales aluvionales:

Hotel Bahía, El Granada, El Hilton, Edificio El León.

¿O será que están allí para decirnos

que es mentira que esta ciudad exista?

(Milton Quero, 2004)
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2 comentarios:

Troka dijo...

Sería perfecto que el clima y este sol fueran más benevolos y nos permitieran disfrutar de ésta ciudad más como caminantes que como pasajeros.
Gracias por la visita.
Abur.-

dedalus dijo...

Ciertamente...

También han podido ser más previsivos los planificadores y los que habitan la ciudad, cuidándose de permitir espacio para los árboles en las aceras, la mejor forma de tener corredores aombrados por toda la ciudad...

Saludos.

H.