3 nov. 2005

Valle al sur del Ávila

La calle estaba menos transitada que de costumbre esta mañana. Todos los rostros miraban hacia los lugares que pronto habrían de alcanzar… ¿o no? Allá, el hombre con unos anteojos negros cubriéndole casi totalmente el rostro; aquí, la joven que va sonriéndole a la pantalla de su celular; delante de mí, otro hombre con rostro cansado y gorra de los Leones entrando a una estación policial; frente al señor de ceño fruncido tras el volante de su automóvil, aquellos niños inician bien temprano su jornada de malabares y limones; sudando y girando su cabeza alrededor con ansiedad, el chofer del microbús deja el alma en el camino arrastrando consigo a cada pasajero. A un costado de la acera que recorro, en la boca de salida de un Metro que escupe apurados transeúntes, una mujer intenta dormir en posición fetal, bajo cartones y telas raídas.

Esta es Caracas, al sur del Ávila, despertando de nuevo a la obstinada insistencia de vidas imprescindibles e ignoradas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

creo haber pasado por esa misma esquina esta mañana, sólo que iba dentro de mi automovil, con el aire acondicionado a toda potencia, una músiquita grata era el almibar de mis ojos,creo que sonaba algo de gotan proyect,no recuerdo. las mismas caras, las misma gentes, la misma aspereza desperezandose, y yo tan indiferente a todo, tan en mí, como cada uno de ellos, en su adentro.
y aceleré, seguí de largo.
R.Z

dedalus dijo...

...nos cruzamos, entonces.