29 oct. 2005

El hombre araña

Es fácil presumir el fracaso de un poema con un título como el de este

Los mayores advierten cuán duras son
imágenes de vitrina y valla comercial

Aun más grave
si se trata de un precario artilugio de ripios
(un poema de amor)

Mientras filosas incertidumbres nos destrozan cualquier brote de sosiego
mientras nos asfixian rebeldía y opresión
mientras una rabia ácida pierde continentes
ante tanto escamoteo cínicas peroratas
mientras en fin contemplamos la ciudad caerse a pedazos
mujer a mujer hombro a hombro esquina a esquina
y sólo van quedando miasmas de sangre seca
saliva casquillos y cenizas
árboles vencidos a orillas de cada calle
y una imposible articulación de vocablos que perdonen
cimienten buenos augurios

Mientras todo eso está ocurriendo
él llega con brillantes ojos tras una máscara roja
y me captura en la telaraña invisible de su presencia

Es mi hijo
con su voz de cuatro años me rescata de las miserias de nuestra especie
me lleva de la mano a su habitación
a ese acotado paraíso suyo de pistas carros fantásticos personajes
olor a creyones de cera globos palos de lluvia

Acompáñame a jugar –me dice
y es como si el cosmos entero desapareciera en una gran explosión
y todo se recreara en una galaxia de cuatro paredes tibias
un techo que por blanco no nos pesa
un suelo de madera que nos une
y una ventana por la que el sol y la montaña nos evocan palabras
tan ridículas de escribir en un poema
pero
tan esencialmente necesarias
para tornar amable nuestro áspero deseo de vivir

1 comentario:

Marcos dijo...

realmente buena su escritura, he de leer su blog completo. me gusta mucho.
ya tiene aquí a un lector asiduo suyo.
un saludo.