© Hernán Zamora
El asunto es este, Nicolás: si tú no hubieses
sido un usurpador desde el 10E, si no hubieses sido tan manipulador de la nación
desde entonces, si no hubieses dispuesto para ti de todos los recursos del
Estado; si las rectoras del CNE no fuesen tan serviles a ti y al poder
Ejecutivo, como serviles al mismo componente de la estructura gubernamental también
son todos los altos dirigentes de las demás instituciones; si no fuesen todas
esas las condiciones que constituyen el contexto de las elecciones de ayer;
entonces yo podría decir sin ningún reparo que ganaste; que “la mitad más uno”
te eligió y, de acuerdo con los principios democráticos, yo estaría en el deber
de reconocerte como presidente.
Pero no. Ninguna de esas condiciones estaban
dadas, por lo tanto, tengo suficientes razones para dudar de los resultados de
la elección de ayer. Así que, políticamente, ayer y hoy, el derrotado eres tú,
aun cuando las rectoras te hayan dado cuantitativamente un triunfo cerrado y en
estos momentos estén anunciando y preparando tu proclamación sabiendo que impugnamos
y exigimos una auditoría total de las votaciones.
Estás viciado de ilegitimidad.
Así que no has “ganado”. Tus adláteres te
adjudican algo que no mereces.
Gana el nadador que toca el borde de la piscina
unas centésimas de segundos antes, gana el corredor que por unas milésimas toca
de primero la cinta, gana el arquero que se acercó un milímetro más al centro. Por
supuesto, en todos esos casos, se gana si el atleta no ha incurrido en dopaje. En
cambio, tú, Nicolás, has estado dopado de poder desde hace catorce años; tu
vicio se ha recrudecido en estos meses y por eso, lo que te han adjudicado es
cualquier cosa, menos ganar.
Tengo suficientes razones para dudar de ti y
de todo el gobierno. Y te pido, por favor, no desvíes el foco: estoy hablando
del gobierno de mi país. Que, por lo que observo y entiendo, te importa mucho
menos que el de Cuba. No creo en lo que dice y hace el gobierno, específicamente,
del gobierno que tú dices dirigir. Con
ustedes todo se torna opaco, indefinido, falso. Tu discurso de anoche, luego
del lamentable anuncio del CNE, así lo confirma.
Tu discurso fue el de una persona que no tiene
la más mínima idea del país en que se encuentra y de lo que significa liderar
una sociedad polarizada. (Polarización que ustedes han construido tenazmente, bala
sobre bala). Por eso, en tu boca, la palabra paz es huera; tus acusaciones de
conspiración resultan oropélicas; cuando presentas al gobierno como víctima, me
insultas.
¿Cuántas cajas mandaste a votar o a destruir? ¿Crees
que podemos aceptar tu bravuconada de que no temes que se cuente el 100% de los
votos?
Pero lo peor de tu discurso, Nicolás, es el
haber perdido una extraordinaria oportunidad para construir la reconciliación
nacional que tanto nos urge. En tu discurso no me respetaste: sigues intentando
usar los calificativos de “derechista” o “burgués” como conceptos peyorativos.
¿Puedo insultarte llamándote “izquierdista” o “comunista”? Efectivamente así lo
piensas. Tú y tus camaradas se creen y sienten con tal superioridad moral que
discriminan y excluyen sin ningún atisbo de duda, sin ningún pudor. Esa
discriminación la extienden a la clase social, a la raza, a la sexualidad, a la
religión. Todo lo que es “bueno”, “noble” y “elevado” es sólo aquello que
ustedes aprecian como tal, lo que ustedes prescriben. Cualquier versión diferente está excluida. Por
eso excluyes a más de siete millones de personas de este país en tu discurso, nos
amenazas. ¿Qué sabes tú acerca de quién soy para despreciarme por “derechista”,
“capitalista” o “burgués”? Y si así lo fuera ¿quién o qué te da el derecho de
despreciarme o excluirme?
Lamentablemente, tengo que reconocer que el
hegemón, al menos, en ocasiones, me ponía a pensar. Sin duda, sus electores me
pusieron a dudar seriamente de lo que creía pensar sobre Venezuela, luego de
las elecciones del 2012/7O.
Aquél le dio otro rostro, otra voz y, en las
apariencias, mayor participación política a los humildes, pobres y excluidos de
nuestra nación. Eso lo entiendo y lo reconozco. Pasaron de ser el Juan Bimba
que ya Acción Democrática había construido a un “miliciano religioso” que
ustedes alientan para provecho del poder político de la élite o cogollo que
son. Porque, sí, Nicolás, aunque quieras negarlo, déjame decirte que en este
momento eres la cabeza más visible de una élite política para la mitad de
nuestro país; formas parte de un cogollo que toma decisiones por toda esa
población de conciudadanos y, además, actúas como creyendo que tienes un cheque
en blanco para hacerlo en nombre de quienes te adversamos. Lo que más me
preocupa es que eres un títere de la más infame y abominable dictadura del
planeta en este momento: la de la familia Castro en Cuba.
Y ten en cuenta lo siguiente: más allá de los
discursos de tu tropa, así como el Juan Bimba no era propiamente un ciudadano,
el miliciano religioso aún tampoco lo es. Ser ciudadano en Venezuela, para
todos los que habitamos este paisaje, sigue siendo aún un proyecto. En tus
manos, casi una quimera. Ser ciudadano en Venezuela es un proyecto para el que
tu cogollo ha destruido sistemáticamente la institucionalidad del Estado. Espiritualmente
somos una ciudad de posguerra y en este momento tu gobierno está dirigido por
un grupo de saqueadores. No saben construir.
Por eso te impugno Nicolás y te exijo que no
aceptes la proclamación hasta tanto no se haya hecho una auditoría completa de
los votos.
En ningún caso me expreso convocando a ningún
acto de violencia. Para mí hay un camino y es civil, constitucional y de
progreso.
Hoy estamos parados frente a frente Nicolás. Tú
me gritas, vociferas, me acusas de atentar contra ti y me amenazas con todo el
poder que te intoxica. Yo estoy parado frente a ti, invisible a tus ojos,
silencioso a tus oídos, pero, te lo aseguro, y por eso te escribo con firmeza,
estoy viendo sin miedo el absoluto horror de tu mórbida desnudez ética.
Por ahora, sigues siendo tan sólo un
usurpador.
* * * * *
P.d.: la rueda de prensa que hace poco dio el
jefe de campaña de Nicolás es un acto de cinismo absoluto. Jorge Rodríguez dice
que ellos reconocieron su derrota en 2007, pero calla que luego manipularon las
leyes para implementar todos los artículos que el referéndum por la enmienda
constitucional les había negado. Además, se realizó la rueda de prensa con
Jaqueline Farías a su derecha, quien ejerce un gobierno de facto sobre la
Alcaldía Metropolitana que ganó correctamente Antonio Ledezma. Todo ello, además,
transmitido a través de un canal de televisión que sólo es el órgano propagandístico
del partido de gobierno: para ese canal no existen más de siete millones de
venezolanos. Razones adicionales para no creer ni una sola de las palabras oficialistas
y contemplar el cinismo en toda su crudeza.
Escribo estas líneas escuchando el intenso cacerolazo
que resuena en la ciudad. En este momento, Nicolás, consumas tu ilegitimidad.