18/05/2013

Desamparo activo


Nada
una voz vale

Nada una
cabeza vale

Nada vale esa
inútil existencia
perdón
quise decir insistencia
ante incólumes sombras
contra esa nada
dentro de un quién que profesa
universos
perdón
quise decir ripios
arrojados a nuestro
mar a bilioso
mundo feliz



©Hernán Zamora







12/05/2013

Henrique: (soy profesor universitario) gracias por tu recomendación, pero la considero equivocada

© Hernán Zamora

Cuadro elaborado por el Prof. Carmelo Marzullo S.





















La situación de conflicto que las universidades autónomas sostienen ante el régimen es sumamente compleja y proviene, a mi entender, de dos hechos indisociables: el primero, la decidida actuación de las universidades autónomas de no ceder ante las pretensiones de los conductores del régimen, que sólo quieren sumisión a sus designios, acostar a las universidades en sus lechos procusteanos, vestirlas de celestinas para seducir a nuestros conciudadanos, callando u ocultando las equivocaciones o negligencias en las que desde sus inicios incurre el cogollo peseuvista. El segundo hecho deriva de aquel: la sostenida acción de la cúpula autócrata de intervenir presupuestariamente a las universidades, cercándolas, sometiéndolas al desgaste, llevándolas lentamente hacia una, en apariencia inminente, paralización. En pocas palabras, el régimen sólo ha practicado una pseudopolítica de manipulación y chantaje contra las universidades autónomas.

Una de las estrategias ha sido mantener divididos a los gremios que conformamos a la institución universitaria. El régimen lo ha intentado al impedir elecciones, convocar a diálogos excluyentes, sostener impunidad ante las acciones de grupos violentos y delictivos; también lo ha realizado casi eficientemente al congelar el presupuesto universitario desde hace siete años; [1] amén de un largo etcétera. Sólo hasta este momento empleados, obreros, estudiantes y profesores nos reconocemos unidos ante una evidente realidad: la situación para todos es insostenible. 

Por eso considero un error reducir la acción del paro universitario sólo al problema de dar o no dar clases. En mi opinión, Henrique, te equivocaste. Transcribo algunas de tus palabras, dichas durante tu participación en la asamblea de ciudadanos realizada en la Plaza Glorias Patrias de Mérida: 

«Yo lo que le pido a los profesores (…me lo preguntaban ayer…) yo me permito darles una recomendación: no hagan paro. Hagan jornadas de 24 horas; den clases a las dos de la mañana. 24, 48 horas. Hagan una corrida de clases: 48 horas continuas de clases; pa' que vean que ustedes están allí, para formar al futuro de Venezuela. Y los estudiantes los van a acompañar. Y Venezuela y el mundo los va a acompañar. No paren las actividades, más bien al revés. Métanle 48 horas seguidas. A las tres de la mañana ustedes están ahí. Y si se fue la luz, con una vela dando clases. Porque ustedes no son políticos, ustedes lo que están reclamando es justo. Pero seamos creativos. No permitamos que el gobierno logre lo que ellos quieren. Ellos quieren que se paralicen las actividades (los del gobierno). Demos una demostración contundente que aquí lo que queremos es clases, educación, formación. Aquí queremos educación todos los días para todos los venezolanos.» [2]

Además de que sí soy político (no politiquero, ni profesional de la política, pues sé que entiendo y ejerzo a diario la política mejor que muchos de los que en nuestra Asamblea Nacional usurpan el más elevado sentido de esa palabra); así como tampoco considero que el asunto pueda juzgarse desde la pretendida espectacularidad mediática que se esconde tras la invocación de “ser creativo”; permíteme decirte Henrique que no se trata sólo de “dar clases”. No se trata de un problema sólo desde la perspectiva de un supuesto estudiante “victimizado” por la ausencia del profesor. 

Desde el uso cotidiano la palabra profesar puede vincularse a dos voces latinas con significados entrelazados: proficio (de pro, delante, ante, a la vista; y facio, hacer) y profiteor (también compuesta de pro y fateor, manifestar, declarar). La primera alude a una acción: avanzar, adelantar, progresar. La segunda, denota declarar abiertamente, reconocer públicamente, confesar, dar testimonio y, en consecuencia, connota comunicar. Desde la primera, actúa el profesional consciente y activo de cualquier quehacer; desde la segunda lo hace, muy especialmente, el maestro, es decir, quien profesa el deseo de aprender

Lo que fundó a la escuela, a la academia, al liceo, al colegio o a la universidad fue un mismo y primordial principio: el deseo de aprender. Es en este deseo donde se asienta la diferencia entre la profesión de un maestro y un profesional de cualquier otra actividad humana. Un maestro profesa el aprender. En cualquier otra actividad, se profesa el hacer que esencia a esa actividad; por ejemplo, un médico profesa cuidar la vida; un ingeniero profesa realizar lo inventado; un periodista profesa comunicar lo que informa; un arquitecto profesa imaginar lo edificable. 

El deseo de aprender es el que hermana a profesores y estudiantes y ese deseo precede a la vocación de saber enseñar, es decir, a la docencia. 

Así que el principio activo de la universidad es el estudiar y de él deriva el investigar. Estudiar e investigar son las actividades fundadoras de todos los saberes que se cultivan desde la Universidad. 

He sido testigo, por ejemplo, de cómo una señora secretaria comenzó a trabajar apenas sabiendo redactar un párrafo. He sido testigo de cómo esa misma señora, con empeño, tenacidad, dedicación, hoy por hoy es una secretaria que todos admiramos y que colabora, con una mística ejemplar, a cumplir las tareas administrativas que tan necesarias son en el día a día a día de la institución. Esa realidad no dependió de un “dar clases” sino de un deseo de aprender. Sin embargo, a pesar de su esfuerzo y lo importante de su trabajo, el sueldo de esa señora no cubre la mitad de la canasta básica (lo que es peor si observamos que además es madre soltera).[3] Esa condición es similar para muchos de nuestros trabajadores universitarios, llámense empleados, obreros, vigilantes o docentes. 

Circula desde hace pocos días una noticia acerca de la posibilidad de que le reduzcan el ancho de banda a las universidades «…debido a su subutilización, (…) pues muchas instituciones no la aprovechan adecuadamente…» [4] Pues bien, si eso fuese cierto, no sería sino otra gota de lluvia más sobre lo mojado. A la universidad la encerró el régimen en una habitación y la encadenó en una esquina, con el grillete de la insuficiencia presupuestaria por el cuello. Además de eso, la habitación cuenta con muy pocos equipos obsoletos, mobiliario sin mantenimiento, y para colmo le han ido clausurando las ventanas de las publicaciones y los libros en las bibliotecas. Como la universidad no se acerca a las ranuras que quedan, porque la cadena se lo impide, entonces ahora se le reduciría la habitación porque la está “subutilizando”. Dicho de otro modo: si no se tienen los recursos necesarios para investigar, si no hay el ambiente propicio para que ello ocurra y si además todo atenta contra la salud intelectual de la nación (piénsese en la inseguridad, el culto a la violencia, la precariedad de los sistemas de transporte público, etc.) ¿quién puede estudiar?, ¿en qué condiciones puede acontecer el estudio? La situación está vigente, independientemente de la veracidad de aquella noticia: el deseo de aprender está a punto de ser mutilado por la insuficiencia general de los recursos y las condiciones materiales, técnicas y ambientales. 

La imagen que tengo es que esa cadena fue diseñada de tal modo que, a cada movimiento, a cada segundo que ha pasado desde hace catorce años, el grillete se ha ido apretando más y más alrededor del cuello de la Universidad. 

La Universidad no es una empresa japonesa, que verá afectada su posición en el mercado mundial y sus ganancias por los problemas que se le originen a partir de una sobreproducción, como acción de protesta de sus trabajadores. ¿Cuántas veces habrá que “dar clases” de manera continua por cuarenta y ocho horas para impedir que el régimen logre “lo que ellos quieren”? ¿Por qué no lo hemos logrado en el transcurso de estos catorce años? ¿En qué punto se produce el quiebre, la fractura, la pérdida? 

Todos los trabajadores de las universidades autónomas hemos aportado el deterioro de nuestro nivel de vida para mantener las actividades. [5] ¿Hasta cuándo podremos resistir? 

Pero no eres el único equivocado. Hay estudiantes que tampoco lo comprenden, que lo ven sólo desde la perspectiva del “recibir clases”; a veces, sin preguntarse por quiénes, desde dónde, cómo y en cuánto se financian esas clases para ellos. Pero quizás lo que más me preocupa es la incomprensión de algunos de mis compañeros de docencia: algunos de ellos se niegan al paro dejando entrever que quienes pensamos que ya no queda otra medida, somos menos “creativos”, que estamos “afectando” a los estudiantes, que no podemos “entregar” el espacio. Me atrevo a afirmar, sin temor a equivocarme, que quienes así se expresan no dependen realmente de su sueldo como profesor para sostener a su familia. 

Yo voy al paro de clases. Apoyo el paro de actividades administrativas. 

No pararé de estudiar ni de investigar, porque ello lo hago como respirar. 

Estudiar no es un acto mediático, es íntimo. No convoca masas, no hace ruido. No es noticia. Cuando mejor se hace es a través del compartir las silenciosas voces que nos aguardan en las bibliotecas para conversar sobre lo escrito. También, cuando conversamos escribiendo a personas que no están físicamente con nosotros, pero que nos aguardan en un futuro, aunque ninguno sepa cuándo será, ni dónde. 

El paro productivo que puede hacer un docente es el del estudio silencioso. Es ese el que puede durar las 24, 48 horas que pides y más, muchas más. Pero sin gorras, sin franelas, sin provocaciones; pero tampoco actuando como si estuviésemos en un mundo feliz. 

Yo, como tú, también quiero educación todos los días y para todos los venezolanos. Por eso, aunque sienta que ya casi no puedo ni hablar, estudiaré hasta que el grillete me quite el último aliento.


Notas:
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[1] Ver noticia del Vicerrectorado administrativo de la UCV: “Rectores alertan sobre efecto de la devaluación en presupuesto universitario”, del 20/02/2013.

[2] Véase en el sitio web de Globovisión la noticia de fecha 11/05/2013, titulada: "Capriles: Exijo al Gobierno que se reúna con las universidades y aumente el salario a profesores y trabajadores". Transcripción de lo dicho por HCR en la asamblea de ciudadanos que se efectuó en la Plaza Glorias Patrias, de Mérida, a partir del video incluido en la nota periodística, en el lapso comprendido entre 00’:07”- 01’:33”. Transcripción hecha por HZ.

[3] Ver artículo en Código Venezuela, titulado: “Según el CENDES, la Canasta Básica aumentó Bs. 1.636,36 en un año” (20/03/2013).

[4] Ver: “El CENIT reducirá el ancho de banda a las universidades venezolanas”; post del día 10/05/2013, en el blog Periodismo en línea, de la profesora (ULA) Raisa Urribarrí.

[5] Pueden consultarse dos estudios sobre el deterioro del sueldo del profesor universitario: uno, el ya citado en la ilustración que encabeza este artículo, realizado por el Prof. Carmelo Marzullo (a través de su cuenta en Twitter: @cmarzullos; o descargándolo de: RelacionSueldosUniversitariosEnVenezuela.pdf). El otro, es el elaborado por el Prof. Tomás Guardia, que puede descargarse como presentación de powerpoint a través del siguiente vínculo.


23/04/2013

En el día del libro, "Nosotros los salvados"


Hoy, día mundial del libro, es bienvenida una nueva obra de Jacqueline Goldberg, quien acaba de publicar su primer e-book, titulado Nosotros los salvados.
Desde su inquietud por la creación de Poesía documental, ella nos ofrece textos que buscan el registro de una belleza diferente; donde entrevistador, transcriptor, escritor y autor se funden en las voces de sobrevivientes del holocausto, ahondándose el cauce de una escritura venida del desastre, de lo más terrible, fluyendo hacia lo esencial de la vida, hacia una esperanza en la que nos reflejamos transparentes, más allá del dolor. Escritura sin duda imprescindible en estos días en que supuran por doquier las cicatrices del fascismo, la intolerancia, el antisemitismo, el racismo, la xenofobia y las persecuciones.
Este conmovedor libro puede descargarse gratuitamente en diversos formatos en la siguiente dirección:


15/04/2013

Nicolás: aunque soy un invisible, hoy escribo para impugnarte


© Hernán Zamora


El asunto es este, Nicolás: si tú no hubieses sido un usurpador desde el 10E, si no hubieses sido tan manipulador de la nación desde entonces, si no hubieses dispuesto para ti de todos los recursos del Estado; si las rectoras del CNE no fuesen tan serviles a ti y al poder Ejecutivo, como serviles al mismo componente de la estructura gubernamental también son todos los altos dirigentes de las demás instituciones; si no fuesen todas esas las condiciones que constituyen el contexto de las elecciones de ayer; entonces yo podría decir sin ningún reparo que ganaste; que “la mitad más uno” te eligió y, de acuerdo con los principios democráticos, yo estaría en el deber de reconocerte como presidente.

Pero no. Ninguna de esas condiciones estaban dadas, por lo tanto, tengo suficientes razones para dudar de los resultados de la elección de ayer. Así que, políticamente, ayer y hoy, el derrotado eres tú, aun cuando las rectoras te hayan dado cuantitativamente un triunfo cerrado y en estos momentos estén anunciando y preparando tu proclamación sabiendo que impugnamos y exigimos una auditoría total de las votaciones.

Estás viciado de ilegitimidad.

Así que no has “ganado”. Tus adláteres te adjudican algo que no mereces.

Gana el nadador que toca el borde de la piscina unas centésimas de segundos antes, gana el corredor que por unas milésimas toca de primero la cinta, gana el arquero que se acercó un milímetro más al centro. Por supuesto, en todos esos casos, se gana si el atleta no ha incurrido en dopaje. En cambio, tú, Nicolás, has estado dopado de poder desde hace catorce años; tu vicio se ha recrudecido en estos meses y por eso, lo que te han adjudicado es cualquier cosa, menos ganar.

Tengo suficientes razones para dudar de ti y de todo el gobierno. Y te pido, por favor, no desvíes el foco: estoy hablando del gobierno de mi país. Que, por lo que observo y entiendo, te importa mucho menos que el de Cuba. No creo en lo que dice y hace el gobierno, específicamente, del  gobierno que tú dices dirigir. Con ustedes todo se torna opaco, indefinido, falso. Tu discurso de anoche, luego del lamentable anuncio del CNE, así lo confirma.

Tu discurso fue el de una persona que no tiene la más mínima idea del país en que se encuentra y de lo que significa liderar una sociedad polarizada. (Polarización que ustedes han construido tenazmente, bala sobre bala). Por eso, en tu boca, la palabra paz es huera; tus acusaciones de conspiración resultan oropélicas; cuando presentas al gobierno como víctima, me insultas.

¿Cuántas cajas mandaste a votar o a destruir? ¿Crees que podemos aceptar tu bravuconada de que no temes que se cuente el 100% de los votos?

Pero lo peor de tu discurso, Nicolás, es el haber perdido una extraordinaria oportunidad para construir la reconciliación nacional que tanto nos urge. En tu discurso no me respetaste: sigues intentando usar los calificativos de “derechista” o “burgués” como conceptos peyorativos. ¿Puedo insultarte llamándote “izquierdista” o “comunista”? Efectivamente así lo piensas. Tú y tus camaradas se creen y sienten con tal superioridad moral que discriminan y excluyen sin ningún atisbo de duda, sin ningún pudor. Esa discriminación la extienden a la clase social, a la raza, a la sexualidad, a la religión. Todo lo que es “bueno”, “noble” y “elevado” es sólo aquello que ustedes aprecian como tal, lo que ustedes prescriben.  Cualquier versión diferente está excluida. Por eso excluyes a más de siete millones de personas de este país en tu discurso, nos amenazas. ¿Qué sabes tú acerca de quién soy para despreciarme por “derechista”, “capitalista” o “burgués”? Y si así lo fuera ¿quién o qué te da el derecho de despreciarme o excluirme?

Lamentablemente, tengo que reconocer que el hegemón, al menos, en ocasiones, me ponía a pensar. Sin duda, sus electores me pusieron a dudar seriamente de lo que creía pensar sobre Venezuela, luego de las elecciones del 2012/7O.

Aquél le dio otro rostro, otra voz y, en las apariencias, mayor participación política a los humildes, pobres y excluidos de nuestra nación. Eso lo entiendo y lo reconozco. Pasaron de ser el Juan Bimba que ya Acción Democrática había construido a un “miliciano religioso” que ustedes alientan para provecho del poder político de la élite o cogollo que son. Porque, sí, Nicolás, aunque quieras negarlo, déjame decirte que en este momento eres la cabeza más visible de una élite política para la mitad de nuestro país; formas parte de un cogollo que toma decisiones por toda esa población de conciudadanos y, además, actúas como creyendo que tienes un cheque en blanco para hacerlo en nombre de quienes te adversamos. Lo que más me preocupa es que eres un títere de la más infame y abominable dictadura del planeta en este momento: la de la familia Castro en Cuba.

Y ten en cuenta lo siguiente: más allá de los discursos de tu tropa, así como el Juan Bimba no era propiamente un ciudadano, el miliciano religioso aún tampoco lo es. Ser ciudadano en Venezuela, para todos los que habitamos este paisaje, sigue siendo aún un proyecto. En tus manos, casi una quimera. Ser ciudadano en Venezuela es un proyecto para el que tu cogollo ha destruido sistemáticamente la institucionalidad del Estado. Espiritualmente somos una ciudad de posguerra y en este momento tu gobierno está dirigido por un grupo de saqueadores. No saben construir.

Por eso te impugno Nicolás y te exijo que no aceptes la proclamación hasta tanto no se haya hecho una auditoría completa de los votos.

En ningún caso me expreso convocando a ningún acto de violencia. Para mí hay un camino y es civil, constitucional y de progreso.

Hoy estamos parados frente a frente Nicolás. Tú me gritas, vociferas, me acusas de atentar contra ti y me amenazas con todo el poder que te intoxica. Yo estoy parado frente a ti, invisible a tus ojos, silencioso a tus oídos, pero, te lo aseguro, y por eso te escribo con firmeza, estoy viendo sin miedo el absoluto horror de tu mórbida desnudez ética.

Por ahora, sigues siendo tan sólo un usurpador.


* * * * *


P.d.: la rueda de prensa que hace poco dio el jefe de campaña de Nicolás es un acto de cinismo absoluto. Jorge Rodríguez dice que ellos reconocieron su derrota en 2007, pero calla que luego manipularon las leyes para implementar todos los artículos que el referéndum por la enmienda constitucional les había negado. Además, se realizó la rueda de prensa con Jaqueline Farías a su derecha, quien ejerce un gobierno de facto sobre la Alcaldía Metropolitana que ganó correctamente Antonio Ledezma. Todo ello, además, transmitido a través de un canal de televisión que sólo es el órgano propagandístico del partido de gobierno: para ese canal no existen más de siete millones de venezolanos. Razones adicionales para no creer ni una sola de las palabras oficialistas y contemplar el cinismo en toda su crudeza.


Escribo estas líneas escuchando el intenso cacerolazo que resuena en la ciudad. En este momento, Nicolás, consumas tu ilegitimidad.

13/04/2013

Rayar paredes: entre Arquitectura y violencia

© Hernán Zamora


Me ha costado mucho escribir esto.

El 4 de febrero de 1992 fijé una posición: pienso que el militarismo es una tara de nuestra sociedad. También pienso que el régimen liderado desde 1998 por los autores del golpe de aquel entonces ha sido esencialmente militarista, además de clientelar, discriminatorio, negligente y corrupto. Ello, sin embargo, no me impide considerar y compartir algunas de sus proposiciones; incluso creo logradas algunas obras realizadas por algunos comprometidos funcionarios admiradores del caudillaje. Pero en conclusión, repruebo el retrógrado y autocrático mandato del hegemón, sobre todo, por la muy errática, perversa e ineficiente actuación de los principales integrantes de su entorno, al que se une la sumisión de los dirigentes de las otras instancias de la estructura estadal. Me expreso entonces desde una oposición severamente crítica y aún no radical, de esta dictadura ademocratizada con serios rasgos de tiranía en creciente proceso de consolidación.

Me ha costado escribir porque, finalmente, siendo tan solo una persona cualquiera, otro ciudadano más de esta nación herida, intento sostener la expresión pública y, por tanto, política, de mi ciudadanía, desde otras dos enunciaciones de mi ser: arquitecto y universitario.

Soy arquitecto en un país que se odia cuando se planifica. Soy arquitecto en un país en el que la clase política, por generaciones, ha sido y se mantiene obcecadamente ignorante, indolente y corruptora de las posibilidades del saber arquitectónico para colaborar en el adecuado desarrollo de nuestra nación. Soy un arquitecto en un país donde pensar está devaluado; donde la incontenible acumulación de urgencias ha hecho del Estado un mórbido obeso de parafernálicos ejecutivismos, cultor de un pragmatismo desmedido y obsceno. En ese mismo país descrito soy universitario. Soy universitario donde estudiar con perseverancia, investigar con pasión y conversar metódicamente para construir saberes, vale menos que un fusil, muchísimo menos que un vehículo oficial, absolutamente nada ante la propaganda proselitista del partido dominante. Soy universitario donde un profesor gana menos que los zapatos que calza el ministro de energía; donde el presupuesto mensual de una facultad es menor que el mobiliario de su oficina; donde la cantidad de metros cuadrados de aulas es ridículamente menor que la de oficinas burocráticas dedicadas a vigilar, controlar y castigar la vida de los ciudadanos. Soy universitario en un país donde una ministra ha estado más dispuesta a negociar con un “pran” que a debatir con un maestro que la adverse.

Me ha costado escribir porque habito un país donde la palabra vale nada y cada vez más es usada como piedra, cuchillo, bala.

Así son las palabras que decían hacer de las paredes de la UCV “el periódico del pueblo.” 



Son palabras que nada tienen que ver con aquel “Bonjour Tristesse” que un genial grafitero escribió en un edificio de Berlín. O esa otra forma ingenua de las palabras, que son los dibujos – sonrío de gratitud al navegar entre los poemas visuales de Bansky en Londres, Nueva York y en todas partes; por la gracia del “pequeño Igor” de Emfor en el distribuidor de Altamira; por la amabilidad  de las miradas a las que nos acerca Ergo, en algunos otros rincones de Caracas.



No. Escribir o dibujar duele cuando se convierte a las paredes de la UCV en pasquín y panfleto. Escribir o dibujar es ignominioso cuando violenta y degrada el paisaje urbano, los espacios públicos.

¿Cómo es posible que el primigenio y creador acto de rayar las paredes torne en un acto de violación? ¿Cuán alejado puede llegar a ser de aquellos dibujos rupestres sobre las hazañas de un día, o del de un arquitecto imaginando otros mundos, o de los palimpsestos tramados por sabios sobre un pizarrón? Porque eso son las paredes, artefactos con los que representamos horizontes, con los que recreamos el horizonte, ese primer acto de imaginación del ser humano: el espacio donde cielo y tierra se unen.



Los corredores de la Ciudad Universitaria de Caracas, donde al caminar conversando nos unimos a la conversación que por siglos ha sostenido la cultura occidental; estos generosos corredores de la UCV, donde participamos de la tradición de aquellos que dilucidaban el universo recorriendo los peripatos, en torno a la acrópolis, o en las estoas del ágora, o a ras de los templos; estos corredores, nuestros, fueron violentados en la madrugada del pasado 2 de Abril.


El hecho no quedó ahí: varios estudiantes resultaron heridos en una trifulca que se formó cuando algunos intentaron remover una pancarta de propaganda en favor del usurpador presidente. Después de las paredes rayadas, se generaron más maltratos, amenazas, persecuciones. Un círculo vicioso que, con base en el discurso de los que hoy gobiernan de facto, pareciera que no cesará; al contrario, para mayor mal, a su sombra, recrudecerá.

Hace once años conversaba con dos amigas que se identificaron desde el principio con la entonces emergente propuesta bolivariana. Ellas me ayudaron a concientizar los diversos y muy terribles matices con los que la violencia se venía apoderando de nuestras vidas y que, en esos días, alcanzó los niveles de otro golpe de Estado. (Plutócratas y militaristas expoliando a la nación por enésima vez). Una de ellas emigró y la otra se ha comprometido absolutamente con el partido imperante. Desde entonces no conversamos. ¿Qué pensarán ahora cuando la violencia es una tempestad que tanta  ideología ha ventilado? Las torceduras discursivas para justificar son inverosímiles, tal como vi que hacía uno de los participantes del reciente foro de Sao Paulo, al afirmar que la polarización que sufrimos en Venezuela no es imputable al gobierno sino a la explotación que la “burguesía capitalista” efectuó sobre el pueblo antes de que comenzara esta sucesión de periodos cuajando conflictos.

Hoy también me pregunto qué piensan mis compañeros universitarios simpatizantes, seguidores o actores de las políticas oficialistas. No tengo razones para dudar de su compromiso, de su responsabilidad y deseo de hacer una buena labor. Pero no logro comprender cómo pueden justificar tanto atentado contra la UCV, cómo se silencian ante los abusos y violaciones del alto gobierno y sus grupos de choque. Me temo que, en su anhelo por alcanzar sueños y utopías, quizás han confundido su legítimo sentimiento de ser leales con actitudes teñidas de permisividad, connivencia, confabulación. No soy quien para juzgarlos.

Todo este estado de cosas debe cambiar. Catorce años de poder cedido al mismo conciliábulo de personas que han decidido excluirnos a la mitad de los venezolanos es suficiente, debe terminar.

Votaré desde el hecho cierto de que soy un ciudadano venezolano, y lo haré con la esperanza de que ser arquitecto y universitario en Venezuela signifique colaborar  con un país decidido a edificarse con paz, alegría, respeto y responsabilidad; un país que se proyecte con ciudadanía, justicia y excelente Arquitectura. Donde las paredes las rayen niños felices, artistas que recrean nuestros paisajes y profesores que escriban y dibujen sobre luminosas pizarras de entusiasmo, inteligencia y amistad.



P.d.: en la noche del 11 de abril reciente volvió a ocurrir otro atentado contra personas en la UCV: desconocidos irrumpieron en mitad de una obra de teatro que realizaba la actriz Norkys Batista, lanzando bombas lacrimógenas y aterrorizando al público. Como se sabe en Venezuela, la actriz ha sido vetada por el ministro de Turismo. Esa conjunción de acciones gobierno-terroristas es un caso de rasgos claramente fascistas.



* * * * *
Fuentes de las imágenes:

* Grafitti “Love Revolution”; imagen muy difundida en Internet. Entendemos que está basada en el título "It Is Time for a Love Revolution", del octavo álbum de estudio del músico de hard rock, estadounidense, Lenny Kravitz, de 2008.

* Louis I. Kahn dibujando sobre un pizarrón, durante una conferencia en Rice; fotografía de Martin E. Rich. Tomada del libro: Wurman, Richard Saul (1986) What will be has always been. The words of Louis I. Kahn. New York: Rizzolli. p.2

* Albert Einstein durante una conferencia en Vienna, 1921, fotografía de Ferdinand Schmutzer. Tomada de Wikipedia.

* Ludwig Wittgenstein en Swansea, fotografiado por Ben Richards, 1947. Tomada de Wikipedia.

* Pintura rupestre paleolítica en las cuevas de Altamira, Cantabria, España; en la entrada titulada "Técnicas pictóricas del arte mural paleolítico", escrita por Francisco Gijon el 18/10/2012, en el blog: Historia incompleta de España.

* Clase de Geometría descriptiva en la página del Profesor Juan Cordero Ruiz, del Departamento de Dibujo de la Facultad de Bellas Artes, en la Universidad de Sevilla.

* Grafitti “Bonjour Tristesse” en el edificio de viviendas diseñado por el arquitecto portugués Álvaro Siza, entre 1981-1984, en Berlin, Kreuzberg, Schlesische Straße 7; fotografía de Frizztext, en Flickr, del 30/06/2007.

* Grafitti Pequeño Igor”, en el distribuidor de Altamira, Caracas, por Z-M4; a través de BlogZup, en la entrada "Top: 50 Graffitis de Venezuela", por Karakenio, del 22/07/2001. 

* Mural de Ergo y El-Ale en Santa Eduvigis; a través de Estencil Venezuela; 09/04/2010. 

* Paredes rayadas de la UCV con consignas en pro del candidato oficialista. Fotografías tomadas por un amigo.

* Albert Einstein en 1921, parado ante un pizarrón en el que se han escrito cálculos matemáticos; fotografía de Hulton/Getty.

* Cueva de las Manos, río Pinturas, en Santa Cruz (Patagonia argentina), 9300 adP; tomada de Wikipedia.









Palabras de los Vice Rectores y el Secretario de la UCV

Difundo el comunicado hecho por los Vice Rectores y el Secretario de la Universidad Central de Venezuela, con motivo del más reciente hecho de violencia en el Aula Magna de nuestra Universidad y que se vincula a mi artículo titulado Rayar paredes: entre Arquitectura y violencia. A continuación, transcribo el comunicado:





A LA COMUNIDAD UCEVISTA


El 5 de Diciembre de 1930, Joseph Goebbels y las tropas de asalto del Tercer Riech liderado por Adolf Hitler, irrumpen en el estreno de "Sin novedad en el frente occidental". Los fanáticos nazis arrojaron bombas de humo y polvo que hicieron estornudar e indujeron sensación de asfixia, a fin de interrumpir la película porque era considerada contraria  al espíritu del futuro de la Revolución Alemana.

El profesor Miguel Alfonzo, Representante Profesoral del oficialismo ante el Consejo Universitario de la UCV, insultos  en ristre, manifiesta en correo público, defender la pureza moral de la Universidad que, según  su libre entender ha sido hollada por Norkys Batista y su obra  titulada “Orgasmos”, con la anuencia  de las Autoridades Universitarias, tan “culpables” de  la conducta desviada como la propia actriz y productora (presentación de la obra en el Aula Magna de la UCV el pasado jueves 11 de abril).

No le fue indispensable al profesor Alfonzo, razonar con argumentos originales.  Dispuso de  juicios tales como los de Goebbels, quien  calificaba al Jazz  y al movimiento de “Los Impresionistas” de arte degenerado del cual había que proteger incluso con violencia, al espíritu alemán. Igual ayuda debió brindarle  la  Revolución Cultural de la China Comunista que diezmó el teatro  de ese país por considerarlo vulgar y carente de moralidad revolucionaria.

Profundiza sus impropias acusaciones el profesor Alfonzo, al calificar de “embeleso sensorial”  a quienes acudieron de forma libre al Aula Magna, por presenciar una obra que el oficialismo censura y prohíbe.

Así, su característico talante inquisidor le conduce a descalificar  al público, sosteniendo que: “Mientras estaban sentados en las butacas académicas, sus fantasías estaban desarrollándose con la voz sensual de la actriz que describía aquellos momentos previos al orgasmo”.

En su afán de justificar el rol de “Comisario cultural  autoimpuesto”, con la doble moral que ello supone, intenta con   ensañamiento y lenguaje soez, cuestionar a la Rectora Cecilia García Arocha Márquez, quien en representación de la Institución y sus Autoridades y en defensa  de la UCV como espacio libre, plural, democrático, autonómico y abierto a todas las manifestaciones artísticas, se encontraba con sus familiares presenciado la obra de Norkys Batista.

La faena procaz del profesor Alfonzo fue completada por sus compañeros ideológicos quienes emulando al jefe  de propaganda de Hitler, apuntaron con armas a los miembros de la Dirección de Seguridad y lanzaron bombas lacrimógenas para impedir que la obra continuara. Recurrieron una vez más a la violencia y al intento de un magnicidio colectivo. La acción firme de nuestro organismo de seguridad y de los Bomberos Voluntarios de la UCV asi como profesores que se encontraban en la audiencia, impidieron una tragedia de grandes proporciones.

En estas acciones y en sus imprecaciones profesor, se evidencia la mayor de las obscenidades que consiste en la abominable combinación de la censura y  violencia , mientras se esconde en la promoción de ideas unidimensionales, en la utilización de la falsa y doble moral y así impedir la expresión libre de la diversidad cultural.

Más aún, recurre usted a la mala fe y al imperdonable irrespeto al intentar agredir la moral y la honorabilidad de nuestra Rectora Magnífica, la profesora Cecilia García Arocha Márquez.

¿Por qué calla usted profesor Alfonzo cuando la UCV y el propio recinto del Consejo Universitario son sistemáticamente violentados? Conocemos de su defensa a ultranza de los grupos radicales que destruyen el patrimonio ucevista y agreden a miembros de la comunidad. Uno de ellos fue expulsado por la UCV e inmediatamente protegido por el gobierno que usted defiende.

Usted afirma en su correo, que vincula  el evento saboteado en el Aula Magna con las elecciones presidenciales. Le preguntamos: ¿Qué piensa usted del uso grosero, ilegal y ventajista del Poder, violando normas, leyes y la propia Constitución Nacional para favorecer al candidato oficialista que Ud. pontifica? ¿Dónde  esconde la moral  que tanto le preocupa y las buenas maneras frente a estos hechos?

Ratificamos frente a todo intento por impedir que la UCV sea el espacio para la razón, el pensamiento libre y la diversidad cultural, filosófica, política y científica, que seremos irreductibles en la defensa de los principios que lo hacen posible.

Expresamos respeto y solidaridad tanto al público que fue agredido en el Aula Magna como a la actriz Norkys Batista.

Finalmente, manifestamos a nuestra compañera  Cecilia García Arocha Márquez, quien lidera  el equipo rectoral de la UCV, el mayor de los afectos, aprecio y apoyo.

Caracas, 13 de abril de 2013

Profesores: Nicolás Bianco Colmenares, Vicerrector Académico; Bernardo Méndez Acosta Vicerrector Administrativo y Amalio Belmonte Guzmán, Secretario

16/10/2012

En este país… ¿quién soy?


Creo que no soy una persona de posiciones políticas radicales. Tal vez diría que si soy radical en algo, desde un punto de vista del pensamiento, quizás lo sería en defensa de la Arquitectura como profesión, de la poesía como aliento vital, del ser universitario como espíritu y del ser ciudadano como moral. Con la advertencia de que ese “radicalismo” tiene su origen y fin en mí; es decir, no pretendo imponerlo ni extenderlo sobre nadie más.

Por ello, desde un punto de vista “filosófico”, diría que no puedo explicarme desde una única forma de pensamiento y vida, lo cual me convierte en un “ecléctico” cuando no en un monstruo malformado –aunque prefiero ser de esa clase de monstruos, en vez de aquellos que se presentan como “puros” y “purificadores”, a los que considero, además, muy peligrosos.

Todo ese preámbulo ha sido necesario para decir que por los resultados de las elecciones del 7 de octubre pasado, sentí un desgarro espiritual tan violento como inesperado. Y una de sus consecuencias ha sido preguntarme acerca de cuán radical he sido en lo político.

Uno no “espera” pisar en falso, doblarse un pie, caerse. Eso es algo que simplemente sucede. Pero, una vez que se atenúa relativamente el dolor del esguince, sumado a la siempre terrible vergüenza de la caída, uno puede reflexionar sobre lo sucedido y, por lo general, comienza a reconocer aquellas acciones que lo predeterminaban: uno no miraba el suelo donde pisaba o lo ignoraba –consiente o inconscientemente–, sobrestimaba las fuerzas propias, pretendíase ir a una velocidad en la que se perdería el control de la acotada realidad en la que uno cree comprenderse, subestimábanse las magnitudes de los obstáculos que se presentaban en el camino, etcétera. Un muy largo etcétera.

Aunque suene demasiado patético, ha sido realmente un desgarro espiritual. No es en otra parte que en lo que pueda comprenderse como espíritu donde se siente el dolor que la derrota electoral ha dejado a quien, como yo, se piensa adverso al actual –y ahora recién ratificado– gobierno. No es un dolor en alguna parte concreta del cuerpo, sino en la unión de mente y alma. Es un contraliento. La arista donde el espíritu puede plegarse súbitamente hacia una depresión, manifestada como ira, tristeza o evasión.

Por eso mismo fue violento. Negado ante lo posible, no cuidé mi espíritu ante el advenimiento de un hecho arrollador y, por demás, patente: desconozco mi país.

¿En qué país vivo? ¿De quiénes soy conciudadano? ¿Quiénes somos, socialmente hablando?

Todo lo que he creído saber es nada, ante la inmensa realidad que desconozco; sobre esas palabras que ahora me resuenan hueras desde la inefable oquedad de mi propia consciencia: país, patria, Venezuela, venezolanos.

He invertido una semana en tratar de vencerme; en tratar de no plegarme a la gárrula facilidad de situar fuera de mí la responsabilidad de lo acontecido, preguntándome ¿de qué manera he colaborado en la derrota? En esa misma medida, he estado fijándome tareas y metas. La primordial: escribir.

Si bien lo que yo pueda aportar por este medio no ha de ser mayor a una partícula de tiza, a un gránulo de arena, cuanto más, al tamaño de un diminuto pedrúsculo; este ha de intentar ser propicio, adecuado, deseablemente fértil y beneficioso para una construcción colaborativa.

Desde lo que siento es mi deber como padre y profesor, escribo para revisar mis pensamientos, despojarlos de lo infértil, registrarlos en su exacta falencia, acotarlos en la inconmensurabilidad de su insuficiencia. Porque pienso que lo que creo al pensar no es verdad, aunque discurra en ello con la vehemencia de quien la necesita para existir.

Como siempre, me abstraigo hasta casi precipitarme en una especie de ostracismo respecto a la vida real.

En términos más concretos, al sentir que desconozco mi país, necesito dilucidar en qué sentido y medida puedo afirmar tal cosa. Ante la cantidad de conciudadanos que han escogido un proyecto político respecto del cual me considero adverso, me pregunto qué aprecian ellos que yo aún no y, en consecuencia cómo podría juzgar cuánta razón hay en una y otra perspectiva. Por último, cómo creo que pienso a la ciudad y a la Arquitectura a través de esas reflexiones.

No sé hasta dónde me llevarán estas anotaciones, pero me encuentro en la necesidad y en el deber de intentarlas. Serán, en suma, una extraña forma de crónica hecha desde fragmentos disconjuntos; desde las vivencias de un Asterión que escucha el chirriar de espadas contra las paredes del laberinto en el cual cree comprenderse y se demora.

10/10/2012

Cartografía políticamente reduccionista


Representar es un proceso mental mediante el cual construimos una realidad para significar otra realidad que tratamos de aprehender, a partir de relacionarnos con un hecho real, una experiencia sensible o, incluso, pensar una idea.

La cartografía, es decir, la técnica por la cual se elaboran mapas, planos, ciertos tipos de dibujos, permite representar un determinado espacio con el que se relaciona nuestra existencia, llámese territorio, lugar o paisaje. Comporta  una acción por la cual se abstrae de lo real una o varias cualidades particulares, que son destacadas respecto a otras cualidades que definen para nosotros eso que intentamos aprehender. Así, convertimos la cualidad en dato y, por consiguiente, en un determinado conocimiento según el cual, construimos algún discurso, alguna forma de nuestra vida.

De los resultados de las elecciones presidenciales que acabamos de vivir en nuestro país, vistos desde la perspectiva de los catorce años que el presidente Chávez tiene en ejercicio –contemplados con los cuarenta años precedentes a su gobierno como contexto–, reflexiono sobre la imperiosa necesidad de diferenciar la representación cartográfica del otorgamiento del mandato presidencial respecto de la representación cartográfica de la composición política de la sociedad venezolana que le otorga ese mandato.

Ambas representaciones son dos realidades diferentes y es imperativo que tanto el presidente así lo reconozca, como logremos comprenderlo todos los ciudadanos que convivimos en este territorio.

Estamos acostumbrados a ver mapas como el que ilustra esta nota.1 Pero esa representación sólo nos informa sobre la extensión en la que, por mera reducción cuantitativa,  se responde en términos de “sí” o de “no” a la pregunta implícita acerca de otorgarle el mandato presidencial a una sola persona, para necesaria claridad sobre la responsabilidad última y primordial de la gobernabilidad de la nación.

Otra cosa muy distinta es representar la composición política de la sociedad. Si tomamos ese mapa como cierto, sólo podemos concluir que el país está regido por una oclocracia y no por una democracia. Podemos entender a la primera, como la dictadura de las mayorías; mientras que a la segunda, como la construcción de un acuerdo en el que todos los individuos que integran la sociedad son considerados desde su ser individual y quedan representados en el destino y vida del país.

Para realizar una adecuada representación de la composición política de la sociedad, podríamos imaginar un mapa en el que la decisión de cada ciudadano es representada por un pixel. Como ejercicio, imaginemos momentáneamente que sólo hay dos opciones –como hemos creído que ha sucedido en esta última convocatoria electoral. Una opción es representada con un pixel rojo y la otra con uno azul, según lo asociamos a una u otra propuesta política. El mapa resultante distaría mucho de la ilustración del mapa que antes señalamos. Se parecería más a la trama gráfica de una ilustración impresa y los matices entre los extremos serían muchísimo más complejos, ricos e interesantes que los extremos en sí; aun cuando estos permanezcan como referencias parciales para comprender los órdenes de tal complejidad.

El mapa de nuestro paisaje sociopolítico sería como un cuadro impresionista, hecho con la técnica del puntillismo. 2

En consecuencia, el país político jamás podría ser reducido al pensamiento de un único proyecto y el presidente, aun cuando ineludiblemente deba ser reconocido en una sola persona, no debería continuar creyendo que por esa reducción cuantitativa de una realidad, sólo deba existir y realizarse lo que él cree que piensa.

Aunque el presidente se piense en rojo absoluto, el país político es, reductivamente dicho, una muy diversa gama de púrpuras azulados, morados, vinotintos.

Lamentablemente, sabemos, por la experiencia de estos catorce años, que el actual presidente se burlará de esta reflexión y persistirá en su error políticamente reduccionista.


















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1 Mapa tomado de la edición digital del diario venezolano Tal cual, del día 09/10/12, p.3
2 Georges Seurat: Tarde de domingo en la Isla de La Grande-Jatte, 1884-86, óleo sobre lienzo, Chicago, Art institute. Imagen tomada del artículo digital: El impresionismo visto a través de 50 pinturas, publicado en el sitio web: http://www.theartwolf.com/